La ciudad de Jerez de la Frontera se ha consolidado en los últimos años como un punto estratégico para la inversión inmobiliaria y el refugio patrimonial de diversos sectores de la aristocracia y la vida pública española. Encabezando esta tendencia, Eugenia Martínez de Irujo, duquesa de Montoro, y su pareja, el productor musical Narcís Rebollo, han formalizado su vínculo con la localidad gaditana mediante la adquisición de propiedades en el centro histórico, reforzando el atractivo de la ciudad frente a destinos turísticos de carácter masivo.
La duquesa de Montoro ha adquirido recientemente un inmueble tipo loft en el núcleo urbano jerezano, mientras que Rebollo ha optado por la compra de una bodega de pequeñas dimensiones. Estas operaciones inmobiliarias se enmarcan en un interés creciente por el patrimonio local, compartido por otras personalidades del ámbito político y cultural, como el exministro de Asuntos Exteriores, Alfonso Dastis; el excomisario europeo de Agricultura, Miguel Arias Cañete; y la exlíder de Ciudadanos, Inés Arrimadas. Asimismo, figuras del sector artístico como el cantante David de María también mantienen su residencia en el centro de la ciudad.
El arraigo de Martínez de Irujo en la zona responde a una herencia cultural vinculada a la Casa de Alba y se fundamenta en la singularidad del ecosistema socioeconómico de Jerez. La ciudad ofrece un modelo de exclusividad basado en la industria enológica y la tradición ecuestre, factores que atraen a perfiles que buscan discreción y autenticidad. La aristócrata ha manifestado en diversas ocasiones su preferencia por los productos vinícolas de la tierra y el entorno de la campiña, destacando el valor del flamenco de raíz en los barrios históricos de Santiago y San Miguel.
Históricamente, Jerez de la Frontera ha mantenido una estructura social de élite derivada de las grandes sagas bodegueras británicas y nacionales, como los Domecq, González o Osborne. Esta burguesía, que alcanzó su apogeo durante los siglos XIX y XX, legó un entorno de palacetes y dehesas que hoy actúa como reclamo para inversores y grandes fortunas. La presencia de la Real Escuela Andaluza del Arte Ecuestre y la cría del caballo cartujano consolidan a la zona como un centro de influencia internacional para el sector agropecuario de alta gama.
A diferencia de otros enclaves del litoral andaluz, el mercado inmobiliario de Jerez se caracteriza por ofrecer lo que los analistas denominan «lujo discreto». La privacidad que proporcionan los cortijos y haciendas de la campiña circundante permite la gestión de actividades privadas lejos de la exposición mediática. Este factor, unido a la preservación de las tradiciones locales y la estabilidad institucional del municipio, posiciona a Jerez de la Frontera como un destino de inversión y residencia estable para la alta sociedad española.


