Sánchez visitará la Verja de Gibraltar el 13 de julio para la firma del tratado que elimina los controles terrestres
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, se desplazará el próximo 13 de julio a la línea fronteriza con Gibraltar para formalizar la firma del tratado entre la Unión Europea y el Reino Unido. Este acuerdo internacional permitirá la integración de facto del Peñón en el espacio Schengen, lo que supondrá la desaparición de los controles fronterizos terrestres en la Verja tal y como han operado durante las últimas décadas.
La visita del jefe del Ejecutivo, que estará acompañado por el ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel Albares, se produce dos días antes de la entrada en vigor provisional del acuerdo, fijada para el 15 de julio. A partir de esa fecha, los puntos de control de pasajeros se trasladarán de la frontera física con La Línea de la Concepción al aeropuerto de Gibraltar. En estas instalaciones, agentes de la Policía Nacional española, con el apoyo inicial de la agencia Frontex, asumirán las funciones de control de entrada y salida del territorio europeo.
El nuevo marco de relaciones internacionales conlleva una transformación logística profunda en la zona. Según los informes técnicos, ya han comenzado las labores de desmontaje de marquesinas y casetas de control en la actual Verja. El sistema de vigilancia se centralizará en el aeródromo gibraltareño mediante el Sistema de Entradas y Salidas (SES), conectado directamente con las bases de datos del Ministerio del Interior español, garantizando así la fluidez del tránsito para miles de trabajadores transfronterizos.
Desde la perspectiva institucional, el Gobierno defiende que el acuerdo representa un hito histórico que garantiza la libre circulación sin comprometer la posición jurídica de España sobre la soberanía del Peñón. No obstante, el Ejecutivo de Gibraltar, encabezado por Fabián Picardo, ha iniciado la instalación de una nueva valla de seguridad en el perímetro aeroportuario y militar para reforzar la protección del territorio ante el nuevo escenario de apertura física.
La implementación de este tratado no está exenta de debate político en las Cortes Generales. Mientras el Gobierno resalta la normalización de la convivencia en el Campo de Gibraltar, los grupos de la oposición, principalmente el Partido Popular y Vox, han manifestado sus reservas. Estas formaciones consideran que el acuerdo podría diluir las aspiraciones de soberanía españolas y cuestionan el reparto de competencias en la gestión de los nuevos controles aduaneros y policiales.
En el plano diplomático, persiste la incertidumbre sobre la representación británica en el acto del día 13. La reciente dimisión del primer ministro Keir Starmer y el proceso de sucesión en el Partido Laborista mantienen en el aire la identidad del interlocutor de Londres para la rúbrica definitiva. Pese a la situación política en el Reino Unido, el calendario fijado por Bruselas se mantiene inalterado para garantizar la seguridad jurídica de los ciudadanos a ambos lados de la frontera a partir de la próxima semana.


