La industria de la moda ha confirmado el regreso de las sandalias minimalistas de la década de 1990 como la tendencia predominante para la temporada Primavera-Verano 2025. Esta propuesta, impulsada por las principales casas de diseño internacionales, se apoya en una fórmula estilística específica: la combinación de calzado retro con pantalones vaqueros de ruedo doblado, rescatando una estética que prioriza la funcionalidad y el estilo relajado.
Firmas de lujo como Miu Miu, Toteme, The Row, Chloé y Michael Kors han liderado esta reinterpretación de siluetas clásicas. El fenómeno responde a un auge sostenido de la estética nostálgica y al retorno del concepto «effortless», donde el protagonismo recae en diseños de líneas depuradas que fueron popularizados en su momento por figuras icónicas como Kate Moss, Jennifer Aniston y Carolyn Bessette-Kennedy.
La clave técnica de esta tendencia reside en el gesto de remangar el bajo de los pantalones, especialmente en cortes rectos, «baggy» o «mom jeans». Según los analistas del sector, este ajuste no solo moderniza el conjunto visual, sino que cumple la función estratégica de despejar el tobillo para resaltar las características del calzado. Esta combinación permite adaptar prendas básicas a diversos contextos, desde la cotidianidad urbana hasta eventos de mayor formalidad.
Dentro del catálogo de calzado que recupera vigencia para 2025, destacan siete tipologías principales: las «flip flops» de diseño minimalista, los «mules» de tacón y las sandalias «thong» en sus variantes plana con plataforma y de tacón fino. Asimismo, la temporada integra modelos metalizados, diseños con costuras visibles para un perfil más rústico y las denominadas sandalias de tacón ancho, valoradas por su equilibrio entre ergonomía y versatilidad.
El resurgimiento de estas piezas subraya una inclinación del mercado global hacia la recuperación de artículos de archivo. En lugar de la introducción de elementos disruptivos, la moda para el próximo ciclo estival apuesta por la eficiencia de los clásicos probados, consolidando un uniforme que busca armonizar la comodidad contemporánea con el legado estético de finales del siglo XX.


