El presidente de Ceuta califica de «asedio» la crisis migratoria y reclama una respuesta conjunta de España y Europa
El presidente de la ciudad autónoma de Ceuta, Juan Jesús Vivas, ha manifestado la necesidad de una «respuesta contundente» por parte de las instituciones españolas y europeas ante los recientes acontecimientos en la frontera. En declaraciones públicas, el dirigente ha definido la situación vivida la semana pasada como un «asedio» a la integridad territorial de España, cuestionando la fiabilidad de Marruecos como socio estratégico en la región.
Durante una entrevista concedida al diario El País, Vivas subrayó que la percepción de la ciudadanía ceutí no ha sido la de una crisis migratoria convencional, sino la de un ataque directo a la soberanía nacional. El jefe del Ejecutivo regional señaló que los hechos acontecidos responden a la definición de un bloqueo que, según sus palabras, fue favorecido o permitido por las autoridades del reino alauita.
«Marruecos nos ha demostrado que no es fiable», afirmó el presidente ceutí, quien aclaró que, aunque los planteamientos políticos del país vecino puedan ser considerados legítimos dentro de su administración, estos deben detenerse ante el respeto a la integridad territorial de España. Vivas insistió en que esta exigencia de respeto debe ser trasladada de forma firme por el Gobierno central, contando con el respaldo explícito de la Unión Europea.
El dirigente también advirtió sobre las consecuencias sociales de una falta de acción institucional. Según Vivas, de no producirse una reacción clara y coordinada, podría consolidarse entre la población la impresión de que estos episodios carecen de consecuencias diplomáticas, lo que incrementaría el riesgo de que se repitan en el futuro bajo condiciones similares.
Finalmente, el presidente de la ciudad autónoma apeló a la solidaridad europea para afrontar la gestión de la frontera sur. En su análisis, la vulneración de los límites territoriales en Ceuta representa un desafío para el conjunto de la Unión, por lo que la resolución de la crisis debe trascender el ámbito estrictamente bilateral.


