China ajusta a 82 la cifra de víctimas tras siniestro en la mina de Liusenyu
Las autoridades locales del condado de Qinyuan, en el norte de China, han actualizado este domingo el balance de víctimas tras la explosión ocurrida el sábado en la mina de carbón de Liusenyu. La cifra oficial de fallecidos se ha situado en 82 personas, corrigiendo el reporte inicial de 90 decesos, mientras que 128 heridos permanecen bajo observación médica en condiciones estables.
Guo Xiaofang, jefe del gobierno local del condado, explicó que el ajuste en la contabilidad responde a las dificultades de identificación durante las primeras horas tras el estallido. A pesar de la reducción en la cifra de víctimas mortales, el incidente se consolida como el siniestro minero más grave registrado en el país en más de 15 años.
De acuerdo con las evaluaciones preliminares, el incidente se produjo alrededor de las 19:29 horas (hora local). Los informes técnicos indican que, en el momento del suceso, los niveles de monóxido de carbono en el interior de la mina excedían significativamente los límites de seguridad permitidos para las explotaciones de carbón en la ciudad, factor que habría agravado las consecuencias de la explosión.
En el ámbito de las responsabilidades legales, un directivo del Grupo Shanxi Tongzhou, empresa operadora del yacimiento, se encuentra ya bajo custodia de las autoridades. El responsable será sometido a interrogatorios para determinar si existieron fallos en los protocolos de prevención o mantenimiento de la infraestructura.
El presidente chino, Xi Jinping, ha emitido instrucciones para que los equipos de emergencia agoten todos los recursos en la búsqueda de personas que aún permanecen en paradero desconocido. A través de un comunicado de la Secretaría General del Partido Comunista de China, el mandatario subrayó la necesidad de organizar de manera científica las operaciones de rescate y brindar atención integral a los heridos y familiares afectados.
Este desastre es el de mayor magnitud en la industria minera china desde la explosión registrada en 2009 en la mina de Heilongjiang, en el extremo norte del país, donde fallecieron 108 trabajadores. El suceso pone nuevamente en relieve los desafíos de seguridad en el sector extractivo de la región de Shanxi.


