El destacado narrador y ensayista chileno Carlos Franz ha analizado la reciente trayectoria política y social de Chile, advirtiendo sobre el impacto de la polarización y el fracaso de los procesos constituyentes tras el estallido social de 2019. En una reflexión de carácter institucional sobre el devenir de las democracias contemporáneas, el autor de «Santiago cero» sostiene que el país andino ha pasado de ser un referente de progreso y estabilidad regional a enfrentar una fase de estancamiento marcada por el surgimiento de populismos en ambos extremos del espectro político.
Según Franz, el fenómeno que culminó en las protestas de octubre de 2019 no fue un evento aislado, sino el resultado de una ralentización económica y la denominada «trampa del desarrollo medio». Tras una década de crecimiento anual cercano al 7% en los años 90, Chile vio cómo sus expectativas de alcanzar los niveles de bienestar de naciones desarrolladas se vieron truncadas por una deuda creciente en la nueva clase media y una gestión deficiente de las demandas sociales, lo que derivó en una crisis de confianza hacia el sistema institucional.
El análisis del autor distingue dos facetas dentro del estallido social: una expresión vandálica, protagonizada por sectores que define como «lumpen capitalista», y una movilización ciudadana mayoritaria y pacífica que exigía reformas estructurales en salud y pensiones. Sin embargo, Franz lamenta que esta última no lograra desmarcarse con firmeza de la violencia, lo que permitió que la crisis fuera capitalizada por facciones políticas que buscaron, incluso, interrumpir el mandato constitucional del entonces presidente Sebastián Piñera.
Respecto al proceso de reforma de la Carta Magna, el intelectual destaca la paradoja de que el país haya rechazado consecutivamente dos proyectos de Constitución: uno de carácter radical impulsado por sectores de izquierda y otro de tendencia conservadora. Franz subraya que la Constitución vigente, reformada sustancialmente en 2005 bajo el gobierno de Ricardo Lagos, ha terminado por ser validada tácitamente por la ciudadanía frente a propuestas que ponían en riesgo la estabilidad del modelo democrático y la separación de poderes.
En el ámbito de la política actual, el diagnóstico señala un escenario de bloqueo parlamentario. Tanto el gobierno de Gabriel Boric como la oposición liderada por José Antonio Kast enfrentan la imposibilidad de imponer sus agendas debido a la falta de mayorías claras, lo que prolonga el estado de incertidumbre. Para el ensayista, este estancamiento impide que Chile retome la senda del desarrollo y asimile desafíos críticos como la integración de los nuevos flujos migratorios.
Finalmente, Franz establece un paralelismo con la situación en España, donde reside actualmente. Aunque observa con preocupación la crispación política y el cuestionamiento de los consensos constitucionales de 1978, destaca que la pertenencia de España a la Unión Europea actúa como un factor moderador y proveedor de estabilidad institucional, una red de seguridad de la que carecen las democracias latinoamericanas ante la deriva de sus respectivos modelos.


