Dos millones de personas se concentran en Castilla y León para la observación del eclipse solar total
La comunidad autónoma de Castilla y León se convirtió este 12 de agosto en el epicentro de la observación astronómica internacional con motivo del eclipse total de sol, un fenómeno que atrajo a cerca de dos millones de turistas. El evento, que alcanzó su fase de totalidad a las 20:29 horas, sumió en una oscuridad absoluta a gran parte del territorio regional durante 102 segundos, alterando las condiciones climáticas y lumínicas de la meseta norte en una jornada de relevancia científica y económica para la zona.
El fenómeno comenzó a registrarse de manera parcial a las 19:34 horas, momento en el que el disco lunar inició su contacto con el sol. Durante el avance de la parcialidad, la temperatura ambiental descendió de forma notable en las provincias de Soria, Burgos, Palencia, Valladolid, León, Zamora, Segovia y Ávila. En la provincia de Salamanca, el oscurecimiento rozó el 100%, consolidando a la región como el escenario idóneo para la contemplación del fenómeno debido a la baja altitud del sol sobre el horizonte oeste, situada entre los 6 y 10 grados.
Durante el periodo de cubrición total, que se prolongó hasta las 20:31 horas, los observadores pudieron presenciar fenómenos ópticos específicos como las Perlas de Baily y la aparición de cuerpos celestes habitualmente no visibles de día, destacando la presencia de Venus. La configuración geográfica de las extensas mesetas y cerros castellano-leoneses facilitó una visibilidad diáfana hacia el poniente, permitiendo a expertos y aficionados registrar datos sobre la atmósfera solar y el viento solar en condiciones de máxima pureza técnica.
El eje central del eclipse atravesó las provincias de Soria, Burgos y Palencia, áreas que destacan por su altitud y cielos despejados. En Soria, puntos como el campo de vuelo de Velilla de la Sierra, la Sierra del Almuerzo y el Parque Natural de la Laguna Negra fueron los emplazamientos más concurridos. En la provincia de Burgos, la actividad se concentró en el Castillo de la capital, el cerro de San Miguel y la comarca de las Merindades; mientras que en Palencia, el Cristo del Otero y la comarca de Cervera de Pisuerga sirvieron como miradores naturales privilegiados.
La gestión institucional del evento fue coordinada por los diversos ayuntamientos, destacando el despliegue del consistorio de Soria en el monte Valonsadero. La administración local habilitó un servicio gratuito y continuo de autobuses para facilitar el traslado de ciudadanos y turistas, integrando el fenómeno astronómico en una jornada de divulgación científica y contacto respetuoso con el entorno. Las actividades se extendieron durante la noche para aprovechar la coincidencia con la lluvia de estrellas de las Perseidas.
Este acontecimiento ha supuesto un impacto significativo para la denominada «España vaciada», que vio completada su capacidad hostelera y de servicios durante la jornada. El espectáculo celeste finalizó oficialmente a las 21:22 horas, cuando los discos solar y lunar dejaron de superponerse, cerrando un episodio histórico que ha posicionado a Castilla y León como referente en el turismo de observación astronómica a nivel global.


