La CEOE mantiene su previsión de inflación en el 3,1% pese a la inestabilidad en el Estrecho de Ormuz
La Confederación Española de Organizaciones Empresariales (CEOE) ha ratificado su estimación de una inflación media del 3,1% para el cierre del presente ejercicio. No obstante, la patronal advierte sobre un incremento en los riesgos al alza derivados de la prolongación del conflicto geopolítico en Oriente Próximo y su impacto directo en la seguridad del tráfico marítimo en el estrecho de Ormuz, factor que condiciona la normalización de las cadenas de suministro globales.
Según el análisis de la organización dirigida por Antonio Garamendi, el tránsito comercial en la región se mantiene actualmente en niveles mínimos. La patronal señala que la inestabilidad persiste a la espera de negociaciones diplomáticas que, aunque continúan abiertas, no han cristalizado en un acuerdo claro que garantice la fluidez del transporte de mercancías y materias primas energéticas.
Un factor determinante en la evolución reciente de los precios ha sido la retirada de las medidas de apoyo aprobadas por el Gobierno para paliar las consecuencias de la guerra. La CEOE recuerda que la mayoría de estas ayudas, que contuvieron el coste de los productos energéticos en meses previos, ya han finalizado, permaneciendo únicamente una reducción paulatina del Impuesto de Hidrocarburos.
En términos de impacto estadístico, la patronal calcula que si el Ejecutivo hubiera eliminado la totalidad de las bonificaciones y reducciones fiscales en el pasado mes de julio, la inflación general escalaría hasta el 4,1%. Este escenario subraya la sensibilidad del Índice de Precios de Consumo (IPC) ante el fin de la intervención pública en los mercados energéticos.
Asimismo, el informe de la CEOE destaca un ensanchamiento de la brecha inflacionista respecto a la Unión Monetaria. Mientras que el IPC armonizado de la eurozona registró una tasa interanual del 2,9% en julio, el indicador español aumentó tres décimas hasta situarse en el 3,9%. Este diferencial de un punto porcentual frente a la media europea supone un desafío adicional para la competitividad de la economía española.
Finalmente, la organización empresarial vincula el repunte experimentado en el mes de julio, donde la inflación alcanzó el 3,5%, al encarecimiento sostenido de los combustibles y de la factura eléctrica, elementos que continúan presionando la estructura de costes de las empresas y el poder adquisitivo de los hogares.


