Marruecos intensifica la inversión en el estadio Hassan II para disputar la final del Mundial 2030
El Gobierno de Marruecos ha anunciado una nueva partida presupuestaria de 370 millones de dirhams —aproximadamente 34,5 millones de euros— destinada a la instalación del terreno de juego y el equipamiento de gradas del futuro estadio Hassan II, en las proximidades de Casablanca. Esta infraestructura, proyectada para superar los 114.000 espectadores, se posiciona como el eje central de la estrategia marroquí para arrebatar la sede de la final del Mundial de fútbol de 2030 a las candidaturas españolas del Estadio Santiago Bernabéu y el Camp Nou.
La inversión total prevista para la edificación del recinto supera los 1.000 millones de euros. Según los detalles de la licitación, se destinarán 8,63 millones de euros específicamente al acondicionamiento del terreno de juego, que contará con una tecnología de césped híbrido reforzado mediante la inyección de fibras sintéticas. El proyecto incluye sistemas avanzados de drenaje, riego, calefacción y ventilación, así como iluminación LED de última generación para el mantenimiento del tapete natural.
En cuanto a la habitabilidad del estadio, la administración marroquí ha presupuestado 26 millones de euros para la instalación de 114.414 asientos. La distribución contempla 98.579 butacas para el público general, mientras que el resto se dividirá entre zonas VIP y áreas técnicas destinadas a medios de comunicación y comentaristas. Estas obras se suman a una licitación previa de 249 millones de euros desbloqueada recientemente para las labores de acondicionamiento exterior del complejo deportivo.
El despliegue económico coincide con una fase de reestructuración política en el Reino alauí. Fouzi Lekjaa, actual ministro delegado de Presupuesto y presidente de la Federación Real Marroquí de Fútbol (FRMF), emerge como una figura clave en la organización del torneo. Diversas fuentes apuntan a su posible ascenso al cargo de primer ministro en las elecciones legislativas del próximo 23 de septiembre, en sustitución de Aziz Akhannouch, lo que consolidaría la relevancia estatal que Marruecos otorga a la cita mundialista.
La ofensiva diplomática de Rabat se ha visto reforzada tras la reciente visita del presidente de la FIFA, Gianni Infantino, a Marruecos. Los informes técnicos de la candidatura marroquí sugieren que una final celebrada en Casablanca podría generar un margen de rentabilidad superior en 150 millones de euros respecto a la opción de Madrid, un argumento financiero que busca inclinar la balanza en el seno del organismo rector del fútbol mundial.
Mientras tanto, en el ámbito deportivo español, la Real Federación Española de Fútbol observa con atención los movimientos del país vecino. Aunque inicialmente se daba por sentada la designación de la capital de España como sede del último encuentro del torneo, el ritmo de construcción del estadio Hassan II y la influencia política de Lekjaa han generado un clima de incertidumbre sobre la decisión final que tomará la FIFA en los próximos meses.


