El escritor y periodista Máximo Huerta ha consolidado su cambio de residencia a la localidad valenciana de Buñol, donde actualmente compagina su actividad literaria y empresarial con el cuidado permanente de su madre. Tras una extensa trayectoria en los medios de comunicación de alcance nacional y un breve paso por la política institucional, Huerta centra ahora su vida diaria en la gestión de su librería independiente y en la atención domiciliaria frente al deterioro de salud de su progenitora.
La decisión de trasladarse desde Madrid a su entorno de origen responde a una necesidad de acompañamiento familiar motivada por el estado avanzado de las patologías que padece su madre, diagnosticada con Alzheimer y cáncer. En recientes declaraciones públicas, el autor de «Adiós, pequeño» ha reflexionado sobre la complejidad de los cuidados paliativos y la generosidad que implica aceptar la dependencia, subrayando el impacto emocional que supone para el entorno cercano la pérdida de autonomía de los mayores.
En el ámbito profesional, Huerta inauguró en enero de 2023 «La Librería de Doña Leo» en Buñol, un proyecto personal que rinde homenaje a su perra y que se ha convertido en su principal nexo con la comunidad local. Este establecimiento representa una nueva etapa en su carrera, marcada por una vuelta a sus raíces geográficas tras décadas de actividad en la capital, donde alcanzó una notable popularidad como copresentador de espacios informativos y de entretenimiento en televisión.
La trayectoria de Máximo Huerta (Utiel, 1971) se caracteriza por su polivalencia. Licenciado en Ciencias de la Información, desarrolló gran parte de su carrera televisiva en Telecinco y Televisión Española. En junio de 2018, fue nombrado ministro de Cultura y Deporte en el Gobierno de Pedro Sánchez, cargo que desempeñó durante siete días antes de presentar su dimisión por una sanción tributaria administrativa. Tras su salida de la política, Huerta reforzó su perfil como novelista, obteniendo reconocimientos como el Premio Primavera de Novela en 2014 y el Premio Fernando Lara en 2022.
En el plano personal, el autor ha manifestado la singularidad de afrontar su situación familiar actual como hijo único, señalando la ausencia de hermanos como un factor de aislamiento en la gestión de las responsabilidades domésticas y afectivas. Huerta ha expresado abiertamente su incertidumbre respecto al futuro y el envejecimiento personal, destacando la importancia de los vínculos románticos y la compañía de sus mascotas como pilares de su bienestar ante la falta de descendencia.
Este proceso de cuidados y retorno a la vida rural ha quedado plasmado en su obra más reciente, donde la relación con sus padres —marcada por la figura protectora de su madre y el carácter reservado de su padre fallecido en 2017— sirve de eje narrativo. Su transición hacia un estilo de vida más pausado y centrado en la esfera privada subraya una tendencia creciente hacia la visibilización de la salud mental y la ética del cuidado en la esfera pública española.


