PSOE y PP confrontan por la convocatoria de movilizaciones institucionales ante la crisis migratoria en Ceuta
La portavoz de la Comisión Ejecutiva Federal del PSOE, Montse Mínguez, ha denunciado este lunes lo que considera un «uso partidista» por parte del Partido Popular de la crisis migratoria que atraviesa Ceuta. El centro del conflicto se sitúa en las concentraciones convocadas por la Federación Española de Municipios y Provincias (FEMP) para el próximo 2 de septiembre, una iniciativa que, según la formación socialista, carece del consenso institucional necesario y tiene como objetivo el desgaste del Gobierno central.
Desde la sede de Ferraz, Mínguez ha cuestionado la legitimidad de las convocatorias impulsadas por la presidenta de la FEMP y alcaldesa de Jerez, María José García Pelayo. La portavoz socialista ha sostenido que las manifestaciones no se han articulado bajo la «preceptiva unanimidad» de los grupos políticos representados en el organismo municipalista, rompiendo la práctica habitual de la institución. Según el PSOE, estas movilizaciones no responden a una voluntad de apoyo a la ciudad autónoma, sino a una estrategia política dirigida contra el presidente Pedro Sánchez.
En contraposición, el Partido Popular ha reafirmado su compromiso con las movilizaciones. El presidente de la formación, Alberto Núñez Feijóo, ha confirmado su participación presencial en los actos previstos en Ceuta durante la mañana del 2 de septiembre y en Madrid durante la tarde. Por su parte, el portavoz nacional del PP, Borja Sémper, ha instado al PSOE a sumarse a estas convocatorias, defendiendo que el propósito de las mismas es «arropar» a los ceutíes y mostrar una unidad social que trascienda las siglas partidistas ante la complejidad de la situación fronteriza.
La controversia ha generado reacciones diversas en el resto del arco parlamentario. Izquierda Unida, a través de su coordinador federal Antonio Maíllo, ha anunciado que no asistirá a las concentraciones al considerar que estas no representan un ejercicio de solidaridad efectiva. En su lugar, IU ha propuesto instar al Gobierno andaluz a incrementar la acogida de menores migrantes. Asimismo, EH Bildu se ha posicionado en contra de las movilizaciones; su secretario general, Arnaldo Otegi, ha señalado un presunto interés de la extrema derecha en capitalizar el conflicto y ha pronosticado una escasa incidencia de los actos en el País Vasco y Navarra.
En el plano interno del PSOE, la dirección nacional ha tenido que abordar la decisión de cargos territoriales como el alcalde de León, José Antonio Díez, quien ha manifestado su intención de participar en la concentración de su ciudad. Montse Mínguez ha enmarcado esta decisión dentro de la autonomía de los «versos libres» del partido, si bien ha mantenido la postura oficial de denunciar el carácter político que, a su juicio, subyace en la convocatoria de la FEMP.
Hasta el momento, la asociación PorCeuta contabiliza más de 630 llamamientos a la movilización entre ayuntamientos y entidades ciudadanas. Los actos, que se desarrollarán bajo lemas como «Ceuta es España, Ceuta es Europa», surgen en un contexto de alta presión migratoria y tras el compromiso de la FEMP de visibilizar la situación de la ciudad autónoma mediante concentraciones frente a las sedes consistoriales de todo el país.


