El Palacio de la Moncloa ha iniciado un proceso de verificación interna para determinar si los servicios de inteligencia dependientes del Ministerio de Defensa omitieron el traslado por escrito de información crítica al Ministerio del Interior antes del asalto migratorio del pasado 30 de julio en Ceuta. Esta medida busca esclarecer la disparidad de versiones entre los titulares de ambas carteras, Margarita Robles y Fernando Grande-Marlaska, sobre el grado de conocimiento previo y la previsibilidad de la crisis fronteriza.
La investigación liderada por la Presidencia del Gobierno se centra en averiguar si existieron informes técnicos que analizaran el riesgo de una entrada masiva coincidiendo con la festividad marroquí de la Fiesta del Trono y que, por negligencia o decisión deliberada, no fueran compartidos formalmente con el departamento de Interior. Fuentes próximas al Ejecutivo señalan que el objetivo es dirimir si la alerta se transmitió únicamente de forma verbal, una práctica que, según fuentes del ámbito de la inteligencia, se ha incrementado para evitar el rastro documental de análisis con posibles connotaciones políticas.
La división interna en el Consejo de Ministros se agudizó tras las comparecencias del pasado 25 de agosto. Mientras la ministra de Defensa, Margarita Robles, sostuvo ante la Comisión de Defensa del Congreso que el Centro Nacional de Inteligencia (CNI) y el Centro de Inteligencia de las Fuerzas Armadas (CIFAS) cumplieron con su cometido de informar a la Delegación del Gobierno y a las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado, el ministro Fernando Grande-Marlaska negó la existencia de informes que anticiparan la magnitud de lo ocurrido. Según Interior, la ausencia de una alerta formal impidió la adopción de medidas preventivas proporcionales al desafío registrado.
Robles precisó en sede parlamentaria que los servicios de inteligencia detectaron movimientos en redes sociales, con grupos de hasta 180.000 usuarios, coordinándose para cruzar la frontera. Sin embargo, la Delegación del Gobierno en Ceuta emitió un comunicado oficial secundando la tesis de Interior, negando la recepción de documentos que advirtieran de la entrada de personas. Desde Defensa se ha matizado que las comunicaciones se realizaron mediante canales operativos y contactos verbales sobre el terreno el día 29 de julio, lo que explicaría la inexistencia de un registro administrativo formal en los archivos de Interior.
En este escenario, el equipo del presidente Pedro Sánchez ha optado por respaldar la postura de Grande-Marlaska, estableciendo como versión oficial que no hubo informes escritos previos. No obstante, Presidencia realiza gestiones con analistas de inteligencia destacados en Moncloa para aflorar cualquier documento que pudiera haber sido elaborado pero no distribuido formalmente. Este nuevo roce entre Defensa e Interior se suma a una serie de desencuentros acumulados entre ambos ministros desde que asumieron sus responsabilidades en el año 2018.


