Rusia exige pruebas al Gobierno de España ante las acusaciones de desinformación en la crisis de Ceuta
El Gobierno de la Federación de Rusia ha solicitado formalmente al Ejecutivo español la presentación de evidencias concretas que sustenten las acusaciones sobre su presunta implicación en la difusión de desinformación durante la crisis migratoria en Ceuta. Esta reacción surge tras las declaraciones del presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, y la posterior ratificación de la portavoz del Ejecutivo, Elma Saiz, quienes han señalado a terminales digitales vinculadas a Rusia e Israel como responsables de amplificar bulos para desestabilizar la situación en la ciudad autónoma.
La portavoz del Ministerio de Exteriores ruso, María Zajárova, ha subrayado que cualquier acusación de esta naturaleza debe estar respaldada por hechos verificables para ser considerada con seriedad. «Si no hay hechos, ni materiales, ni datos, simplemente no hay nada de lo que hablar», afirmó la funcionaria a través de la agencia TASS. Asimismo, Moscú ha cuestionado que Madrid haya optado por trasladar estas denuncias a los medios de comunicación antes de establecer un contacto diplomático directo para abordar la cuestión por los canales institucionales pertinentes.
Por su parte, el Gobierno de España ha mantenido su postura durante la rueda de prensa posterior al Consejo de Ministros de este martes. La ministra de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones, Elma Saiz, ha asegurado que el Ejecutivo dispone de «informes internos del Ministerio de Asuntos Exteriores» que confirman la actividad de foros digitales rusos e israelíes destinados a «fracturar y polarizar» a la sociedad española y europea. Saiz ha defendido que el gabinete trabaja «siempre con evidencias» y ha instado a observar la actividad en redes sociales como prueba de la «internacional ultra» en acción.
La posición española cuenta con el respaldo de informes preliminares de la Comisión Europea. El pasado 6 de agosto, el portavoz comunitario Guillaume Mercier señaló que se había detectado una actividad inusual en canales de televisión y plataformas digitales rusas a partir del 30 de julio, coincidiendo con el incremento de la presión migratoria en Ceuta. Según el Ejecutivo español, se está coordinando con las autoridades de Bruselas el cierre de las cuentas que contribuyeron a la propagación de narrativas falsas sobre la frontera sur de Europa.
El origen de este cruce diplomático se sitúa en las manifestaciones realizadas por Pedro Sánchez el pasado lunes, en las que vinculó las campañas de desinformación con las posturas de política exterior de España. El presidente sugirió que el posicionamiento de su Gobierno respecto a la invasión de Ucrania y el conflicto en Gaza habría motivado una respuesta por parte de actores estatales interesados en erosionar la estabilidad institucional. Sánchez desvinculó explícitamente a Marruecos de estas maniobras de intoxicación informativa, centrando el foco en la influencia externa de terceros países.
A pesar de la insistencia de las autoridades españolas en la existencia de estos informes técnicos, los detalles específicos de los mismos no han sido publicados por razones de seguridad interna. Mientras tanto, el Kremlin, a través de su portavoz Dmitri Peskov, ha reiterado su rechazo absoluto a las imputaciones, calificándolas de carentes de fundamento. La tensión diplomática se mantiene a la espera de si el Ministerio de Asuntos Exteriores, Unión Europea y Cooperación decidirá finalmente compartir los datos solicitados por Moscú o elevar la queja a través de los organismos multilaterales de la Unión Europea.


