miércoles, septiembre 2, 2026
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Anorexia y atracones: estudio halla su origen genético

Una investigación internacional identifica las bases genéticas vinculadas a la anorexia y el trastorno por atracones

Un equipo internacional de investigadores, con la participación destacada del Instituto Karolinska de Suecia y el King’s College London del Reino Unido, ha identificado variaciones genéticas específicas asociadas a un mayor riesgo de desarrollar trastornos de la conducta alimentaria (TCA). El estudio, publicado recientemente en la revista científica Nature Mental Health, supone un avance significativo en la comprensión de estas patologías al evidenciar que su origen es multifactorial y posee una sólida base biológica más allá de los factores psicológicos o de imagen corporal.

La investigación se llevó a cabo mediante el análisis comparativo del ADN de una muestra masiva de individuos. En concreto, el estudio analizó la información genética de aproximadamente 40.000 personas con trastorno por atracones y unas 25.000 diagnosticadas con anorexia nerviosa. Estos datos fueron contrastados con los de un grupo de control compuesto por más de 1,2 millones de personas sin este tipo de afecciones, lo que permitió a los expertos localizar zonas concretas del genoma vinculadas directamente a estas conductas.

Como resultado del análisis, se identificaron seis áreas o loci genéticos relacionados con los episodios de ingesta excesiva y ocho áreas asociadas con la anorexia nerviosa. De estas últimas, dos regiones no habían sido detectadas en estudios previos, mientras que las otras seis confirman hallazgos de investigaciones realizadas en 2019. Los científicos subrayan que, si bien algunas de estas variantes coinciden con genes relacionados con el peso corporal —como el gen FTO—, la mayor parte de la señal genética descubierta es independiente del Índice de Masa Corporal (IMC).

La doctora Helena Davies, coautora principal del estudio, señaló que estos hallazgos confirman que los trastornos alimentarios no están vinculados únicamente al peso de la persona, sino que responden a variantes genéticas distintas. Esta distinción es fundamental para la práctica clínica, ya que refuerza la idea de que estas afecciones son enfermedades biológicas complejas. Por su parte, la profesora Lisa Dinkler destacó que este conocimiento facilitará el desarrollo de estrategias de tratamiento más precisas y personalizadas para los pacientes en el futuro.

El estudio también reveló una conexión biológica entre los TCA y otros rasgos del comportamiento o trastornos mentales. Según los datos obtenidos, el comportamiento de atracón comparte una base genética con el tabaquismo, la tendencia a asumir riesgos y el trastorno por déficit de atención con hiperactividad (TDAH). En contraste, la anorexia nerviosa mostró una correlación genética significativa con el trastorno obsesivo-compulsivo (TOC), lo que sugiere mecanismos biológicos compartidos entre estas condiciones.

Finalmente, los autores de la investigación recuerdan que los trastornos de la conducta alimentaria tienen consecuencias graves para la salud física y mental. Al desglosar la arquitectura genética de la anorexia y el trastorno por atracones, la ciencia se aleja de la visión tradicional centrada exclusivamente en la conducta externa para enfocarse en los procesos internos del organismo. Este enfoque institucional busca mejorar los diagnósticos tempranos y la eficacia de las intervenciones terapéuticas a largo plazo.

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