La edad materna avanzada se consolida como el principal factor de infertilidad secundaria
La edad materna avanzada constituye actualmente la causa predominante de infertilidad en mujeres que, tras haber tenido hijos de forma exitosa en el pasado, encuentran dificultades para lograr un segundo embarazo. Expertos en medicina reproductiva advierten que un historial obstétrico previo y un buen estado de salud general suelen generar una percepción errónea de fertilidad sostenida, lo que deriva en un retraso significativo en la consulta con especialistas.
La doctora Candela Gallardo, ginecóloga de IVI Málaga, señala que la infertilidad secundaria comparte con la primaria la edad como factor subyacente en la mayoría de los casos clínicos. «Haber tenido hijos antes, o estar en perfecto estado de salud, puede dar una falsa sensación de que todo está bien», explica la especialista. Según Gallardo, aunque el antecedente de una gestación sin complicaciones es un factor motivador, no debe interpretarse como una garantía de fertilidad actual, siendo la valoración en centros especializados el primer paso recomendado.
En este contexto, el Diagnóstico Genético Preimplantacional (PGT-A) ha transformado el manejo de las pacientes. Los datos de IVI revelan la incidencia directa de la edad en la calidad embrionaria: a los 40 años, una mujer tiene un 20% de probabilidades de que el embrión obtenido por Fecundación In Vitro (FIV) sea euploide —cromosómicamente sano—, mientras que a los 43 años esta probabilidad desciende al 5%. El uso del PGT-A permite evitar transferencias sin viabilidad y reducir los casos de aborto espontáneo.
La aplicación de este diagnóstico permite alcanzar tasas acumuladas de éxito de entre el 90% y el 95% tras tres transferencias de embriones euploides, equiparando los resultados de óvulos propios a los obtenidos mediante ovodonación en determinados perfiles. No obstante, cuando la reserva ovárica es limitada, los especialistas optan por estrategias de acumulación como la doble estimulación (DuoStim). Este protocolo permite iniciar un segundo ciclo de estimulación apenas cinco días después de la primera punción, reduciendo los tiempos de espera y la carga psicológica de la paciente.
Respecto a la toma de decisiones clínicas, la transición hacia la ovodonación se basa en criterios objetivos de probabilidad genética. A partir de los 43 años, los centros especializados suelen proponer la donación de gametos como primera opción, proporcionando a la paciente datos estadísticos sobre la viabilidad de sus propios ovocitos para que pueda tomar una decisión informada junto al equipo médico.
Finalmente, la doctora Gallardo introduce una precisión terminológica sobre las técnicas de mejora de la respuesta ovárica, como el procedimiento ASCOT. La especialista sostiene que el término «rejuvenecimiento ovárico» es impreciso, ya que no se modifica la edad de los óvulos presentes desde la vida fetal. En su lugar, propone el término «reactivación ovárica», orientado a sensibilizar los folículos preantrales a la estimulación hormonal sin alterar la carga genética de los ovocitos existentes.


