La Misión del Reino de Marruecos ante la Unión Europea ha remitido una carta oficial a los diputados del Parlamento Europeo en vísperas del debate plenario sobre la gestión de los flujos migratorios en Ceuta. El documento, destinado a fijar la posición de Rabat, ha excluido de su recepción a las delegaciones del Partido Popular y Vox, formaciones que han mantenido una postura crítica con el Gobierno marroquí tras la entrada irregular de miles de personas en la ciudad autónoma el pasado mes de julio.
La exclusión afecta a un total de 28 eurodiputados españoles. Según fuentes parlamentarias en Estrasburgo, el resto de los grupos políticos sí han tenido acceso a la misiva, la cual busca contextualizar la posición marroquí ante el debate titulado «Recientes ataques híbridos e instrumentalización de los migrantes en Ceuta y necesidad de una respuesta coordinada para proteger las fronteras exteriores de la UE». Marruecos justifica el envío como un esfuerzo por contribuir de manera constructiva al debate y aclarar los hechos.
En el contenido de la carta, el Reino alauita desvincula a sus autoridades de la organización de las entradas masivas. El escrito atribuye los acontecimientos a la difusión de desinformación a través de redes sociales y a la manipulación de personas vulnerables por parte de redes dedicadas al tráfico ilícito de migrantes y la trata de seres humanos. «Las autoridades marroquíes están trabajando para determinar las causas y los actores que se encuentran detrás de esta situación», señala el documento oficial.
La diplomacia marroquí también subraya la colaboración con el Ejecutivo español, citando que el Gobierno de España ha declarado públicamente que la información disponible no permite responsabilizar a Marruecos de estos sucesos. Asimismo, la misiva destaca el compromiso de Rabat para readmitir a las personas afectadas, incluidos menores no acompañados, y recuerda que entre 2023 y 2025 sus fuerzas de seguridad evitaron más de 227.000 intentos de cruce irregular hacia territorio europeo.
Finalmente, el texto apela a la naturaleza de la relación estratégica entre Marruecos y la Unión Europea para cuestionar la tesis de una provocación deliberada. El Reino argumenta que carecería de interés en generar una crisis con su principal socio comercial, especialmente coincidiendo con el Día del Trono, una de las festividades institucionales más significativas del país. Marruecos concluye reafirmando su disposición al intercambio de información con los miembros de la Eurocámara para consolidar la cooperación fronteriza.


