La investigación por la muerte de Isak Andic se centra en las terapias de choque tras la declaración de nuevos testigos
La instrucción judicial sobre el fallecimiento del fundador de Mango, Isak Andic, ha sumado nuevas diligencias que sitúan el foco en las prácticas terapéuticas a las que se sometía su hijo, Jonathan Andic, actualmente investigado en la causa. Según fuentes próximas al procedimiento, una nueva declaración testifical ha vinculado al joven empresario con un interés previo en metodologías de «psicología de choque» que incluían la exposición a situaciones de riesgo en entornos naturales similares al lugar donde ocurrió el siniestro.
Una colaboradora de la terapeuta familiar compareció ante los Mossos d’Esquadra para detallar que Jonathan Andic habría mostrado un interés específico por una técnica diseñada originalmente para otro paciente. Esta dinámica consistía en recorrer senderos con precipicios en la zona de Montserrat para canalizar tensiones emocionales. Según el testimonio recabado, el investigado llegó a visitar el sendero de Les Feixades, en Collbató, días antes del suceso, mostrando curiosidad por los detalles de estas sesiones de exposición al peligro.
La figura de la especialista Maria Julia, quien prestaba servicios de acompañamiento emocional y gestión de sucesiones a la familia Andic, se ha convertido en una pieza clave para el juzgado. La investigación analiza si estas dinámicas de confrontación, orientadas a simular la liberación de «cargas familiares», pudieron influir en los hechos ocurridos en el terraplén donde Isak Andic perdió la vida. Los agentes de la policía autonómica rastrean si hubo una planificación previa de la ruta como parte de un experimento terapéutico no declarado oficialmente.
Por su parte, la defensa de Jonathan Andic ha rechazado tajantemente estas acusaciones. Los letrados del empresario sostienen que las consultas se circunscribían estrictamente al ámbito del bienestar personal y la resolución de estrés derivado de la gestión corporativa. Asimismo, han manifestado que no han recibido notificación oficial sobre la declaración de la colaboradora mencionada en los informes policiales, negando que su cliente tuviera conocimiento o interés en «terapias de simulación de caída».
Otro de los elementos que genera controversia en la instrucción es la desaparición del teléfono móvil del investigado. Los informes de los Mossos d’Esquadra confirman que el terminal estuvo operativo en Quito, Ecuador, durante un viaje de 48 horas realizado por el joven meses después del fallecimiento de su padre. Aunque Jonathan Andic declaró ante el juez que el dispositivo le fue sustraído en el país sudamericano, la ausencia de una denuncia formal en dicha jurisdicción ha motivado que la magistrada solicite un rastreo detallado de sus movimientos y gastos para descartar una posible ocultación de pruebas.
El caso, que se instruye bajo una estricta vigilancia institucional dada la relevancia pública de la familia Andic, continúa su curso con la práctica de nuevas diligencias periciales. El objetivo del juzgado es determinar si la caída de Isak Andic fue un accidente fortuito o si, por el contrario, existen indicios de criminalidad vinculados a las conductas analizadas por los investigadores y las controvertidas metodologías de su entorno terapéutico.


