Macron impulsa una cumbre del G7 ante la crisis energética y refuerza la seguridad de infraestructuras críticas
El presidente de la República Francesa, Emmanuel Macron, ha anunciado este viernes la convocatoria de una reunión extraordinaria del G7 centrada en materia energética para las próximas semanas. El objetivo prioritario de este encuentro internacional será coordinar un nuevo desbloqueo de las reservas estratégicas de petróleo, en colaboración con la Agencia Internacional de la Energía (AIE), para mitigar la volatilidad de los mercados provocada por los conflictos bélicos en Ucrania e Irán.
La iniciativa surge tras una sesión informativa de tres horas en el Palacio del Elíseo, donde el jefe del Estado francés se ha reunido con los líderes de las principales formaciones políticas y candidatos a las elecciones presidenciales de 2027. Durante el encuentro, Macron ha calificado la situación internacional de «grave» y ha subrayado la necesidad de adoptar medidas excepcionales para garantizar el suministro y la estabilidad económica ante el actual escenario de tensiones geopolíticas.
En el ámbito de la seguridad nacional, el mandatario ha ordenado la activación de un plan de protección integral para las infraestructuras críticas y los centros sensibles de la base industrial y tecnológica de defensa francesa. Esta decisión responde a un incremento detectado en las amenazas híbridas por parte de Rusia, que incluyen un repunte en el riesgo de ciberataques y acciones hostiles mediante el uso de drones contra puntos estratégicos del país.
Macron ha detallado que los servicios de inteligencia franceses han constatado una intensificación de la agresividad rusa en las últimas semanas. «Nuestra postura es clara: apoyamos a Ucrania», ha reafirmado el presidente, vinculando la seguridad interior directamente con la evolución del conflicto en el este de Europa y la capacidad de resistencia frente a las tácticas de desestabilización externa.
Respecto a la estrategia energética en el marco europeo, Francia instará a los Estados miembros a acelerar el almacenamiento de gas, con el objetivo de alcanzar niveles de reserva del 80 % antes del invierno. El plan contempla además una mayor flexibilidad en los mercados energéticos, el mantenimiento de las capacidades de refino y el fomento de los biocombustibles para reducir la dependencia de proveedores externos en un contexto de incertidumbre sobre el tráfico marítimo global.
En el plano diplomático, el Gobierno francés mantiene contactos constantes con diversos países productores, incluidos Arabia Saudí, Catar, Emiratos Árabes Unidos y Nigeria, para asegurar volúmenes de crudo y gas. Asimismo, París trabaja en el desarrollo de rutas alternativas que eviten el estrecho de Ormuz, mediante el refuerzo de corredores energéticos desde Irak hacia el Mediterráneo oriental y la profundización de intercambios estratégicos con India y Canadá.
A nivel interno, el Ejecutivo revisará las cadenas logísticas y reforzará las medidas para proteger a los hogares y empresas del impacto de los precios. El mandatario ha adelantado que se evaluarán ayudas específicas para los sectores más vulnerables a la crisis energética, como la agricultura y la pesca, cuyos trabajadores han protagonizado diversas movilizaciones en los últimos días ante el incremento de los costes operativos.
Finalmente, Macron ha recordado que, aunque Francia lidera una misión internacional defensiva para escoltar buques de carga y petroleros, la resolución de las tensiones en el estrecho de Ormuz requiere de un acuerdo diplomático estable. Pese a considerar «poco probable» un consenso inmediato entre Irán y Estados Unidos, el presidente francés ha asegurado que Francia seguirá apoyando cualquier proceso de mediación que garantice la libertad de navegación y la seguridad de los suministros mundiales.


