El Ministerio de Defensa ha consolidado durante el mes de septiembre un despliegue intensivo de capacidades aéreas y antiaéreas en el tercio sur de la Península y el Mar de Alborán. Esta actividad, coordinada a través de tres programas diferenciados —Eagle Eye 26-03, Atlante 26 y el Tactical Leadership Programme (TLP)—, tiene como objetivo principal evaluar la interoperabilidad de las Fuerzas Armadas y reforzar el adiestramiento avanzado en escenarios de combate y vigilancia permanente del espacio aéreo nacional.
La activación de mayor relevancia actual es el ejercicio Eagle Eye 26-03, que se desarrolla esta semana en Málaga y el mar de Alborán. Bajo la dirección del Mando Operativo Aéreo (MOA) y el control del Mando de Operaciones (MOPS), esta operación integra medios del Ejército del Aire y del Espacio, el Ejército de Tierra y la Armada dentro de una arquitectura conjunta de vigilancia y defensa aérea. A diferencia de las maniobras convencionales, esta actividad se enmarca en las Operaciones de Presencia, Vigilancia y Disuasión del Estado.
El componente aéreo de esta misión lo protagonizan seis cazas F-18 del Ala 15, desplazados desde su base en Zaragoza hasta Málaga. Estos aparatos mantienen el estado de alerta de reacción rápida (QRA), lo que les permite despegar en menos de 15 minutos para interceptar trazas aéreas no identificadas. La cobertura se completa desde tierra con la Unidad de Defensa Antiaérea II-73 ‘Carthago’ del Ejército de Tierra, y desde el mar con la fragata Méndez Núñez (F-104), equipada con el sistema de combate AEGIS, que extiende la capacidad de detección y respuesta en el entorno marítimo.
Paralelamente, el Ejército del Aire y del Espacio ha finalizado el ejercicio Atlante 26 en el golfo de Cádiz y la Base Aérea de Morón. En estas maniobras se empleó armamento real, incluyendo disparos de cañón y lanzamientos de misiles aire-aire y aire-superficie contra blancos navales. Un aspecto destacado de Atlante 26 ha sido el adiestramiento en misiones contra sistemas aéreos no tripulados (drones), una prioridad estratégica actual que incluyó el uso de equipos de fuego móviles desde helicópteros del Ala 48.
En el ámbito multinacional, la Base Aérea de Albacete ha iniciado una nueva edición del Tactical Leadership Programme (TLP). Este programa de la OTAN reúne a 600 efectivos y 32 aeronaves de diversos países aliados, como cazas Eurofighter, F-16, Rafale y Mirage 2000. El curso FC 2026-03 se centra en la planificación de misiones complejas en espacios aéreos disputados, integrando plataformas de guerra electrónica y aviones de alerta temprana AWACS para simular escenarios de alta exigencia operativa.
La sucesión de estos ejercicios coincide con un periodo de sensibilidad en las relaciones diplomáticas entre España y Marruecos, marcado por la reciente crisis de Ceuta. No obstante, fuentes oficiales del Ministerio de Defensa han subrayado que estas maniobras forman parte de una planificación operativa ordinaria y previa de las Fuerzas Armadas. Pese a la desvinculación oficial con la coyuntura bilateral, la concentración de medios en el sur peninsular refuerza la capacidad de vigilancia en una zona de valor estratégico para el control del Estrecho y las rutas aéreas del Mediterráneo occidental.
La actividad militar en la zona concluirá con la fase de vuelo del curso TLP el próximo 28 de septiembre, cerrando un ciclo de adiestramiento que ha movilizado a las principales unidades de combate y sistemas de defensa antiaérea del país, consolidando la operatividad conjunta entre las distintas ramas de las Fuerzas Armadas en el marco de la defensa del territorio nacional.


