Rusia y Ucrania reportan una de las jornadas de ataques simultáneos con drones más intensas del conflicto
Las autoridades de Rusia y Ucrania informaron este miércoles sobre el derribo masivo de aeronaves no tripuladas en el marco de una escalada de ataques cruzados. Mientras el Ministerio de Defensa ruso aseguró haber neutralizado más de 500 drones ucranianos en diversos puntos de su territorio, las fuerzas aéreas de Kiev reportaron la interceptación de cerca de 120 dispositivos lanzados por las tropas de Moscú durante la última noche.
El Ministerio de Defensa de la Federación de Rusia detalló a través de un comunicado oficial que sus sistemas de defensa antiaérea lograron interceptar y destruir un total de 514 aparatos. Según el informe institucional, las operaciones de defensa se concentraron en varias regiones del país, así como en zonas estratégicas que incluyen las aguas del mar Negro, el mar de Azov y la península de Crimea.
De forma paralela, la Fuerza Aérea de Ucrania notificó que el ejército ruso desplegó una ofensiva compuesta por 161 drones contra objetivos en territorio ucraniano. De acuerdo con el balance oficial de Kiev, sus sistemas de defensa consiguieron derribar 119 de estas unidades, aunque confirmaron que diversos dispositivos impactaron en al menos 18 ubicaciones distintas de la geografía nacional.
Las autoridades militares ucranianas advirtieron que la situación permanece bajo vigilancia estricta, dado que se detectó la permanencia de drones adicionales en el espacio aéreo tras las oleadas principales. Este nuevo intercambio de hostilidades se produce en un contexto de persistencia del conflicto bélico iniciado en febrero de 2022, donde el uso de tecnología no tripulada ha cobrado un protagonismo creciente en las estrategias de ambos bandos.
Hasta el momento, no se han ofrecido detalles pormenorizados sobre daños materiales o bajas civiles derivados de esta última incursión masiva. La comunidad internacional observa con atención el incremento en la frecuencia y volumen de estos ataques, que continúan marcando el pulso de la confrontación en Europa del Este.


