domingo, octubre 4, 2026
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Nathaniel Barrett: El misterio del color para la ciencia

El Museo Universidad de Navarra ha inaugurado la exposición «En vivo y en directo: color, percepción y experiencia», una propuesta interdisciplinar que permanecerá abierta al público hasta el 7 de febrero de 2027. La muestra, comisariada por el filósofo Nathaniel Barrett y el director artístico del museo, Gabriel Pérez-Barreiro, reúne obras de referentes internacionales como Josef Albers, Carlos Cruz-Diez, Karina Peisajovich, Anoka Faruqee, David Driscoll y el colectivo Los Dalton, con el objetivo de cuestionar la objetividad científica a través de la vivencia cromática.

La exposición plantea un análisis profundo sobre cómo la modernidad ha transformado la percepción del color, desplazándolo de ser una cualidad esencial de la naturaleza a ser considerado un fenómeno puramente subjetivo o interno. Según Nathaniel Barrett, investigador del Instituto Cultura y Sociedad (ICS), el color ha operado históricamente como un objeto de escepticismo moderno, situándose en el centro del debate entre la experiencia sensible y la descripción matemática de la realidad iniciada en el siglo XVI por figuras como Galileo y Descartes.

A lo largo del recorrido, se examina la evolución de la ciencia desde los modelos cualitativos de la Antigüedad hasta la hegemonía de lo cuantitativo. La muestra argumenta que, si bien la división entre el mundo externo medible y la experiencia subjetiva permitió el avance de la física experimental, también convirtió a las cualidades sensibles en un misterio para la ciencia contemporánea. En este sentido, la propuesta expositiva utiliza el arte como una herramienta de investigación autónoma para recuperar el valor de la experiencia directa.

Uno de los ejes fundamentales de la muestra es la crítica a la concepción mecanicista del cerebro y la visión. Barrett sostiene que la neurociencia tradicional ha tendido a aislar funciones cerebrales mediante analogías con máquinas u ordenadores, una perspectiva que la evidencia científica reciente empieza a matizar hacia modelos más contextuales. Bajo esta premisa, la exposición propone entender el ojo no como una cámara fotográfica que registra imágenes estáticas, sino como un órgano activo que explora la «textura de la luz» para orientar al organismo en su entorno.

El proyecto también aborda el impacto de la tecnología actual y la inteligencia artificial en la creación artística. A pesar de la capacidad de los sistemas automatizados para replicar estilos o generar resultados convincentes, el discurso institucional de la muestra subraya que el arte humano busca establecer conexiones significativas y originales que la computación no puede sustituir. Se destaca que, en un mundo donde el color se ha convertido en un recurso económico accesible y barato, el arte permite devolverle su prestigio y significado profundo.

Finalmente, «En vivo y en directo» incorpora aportaciones de la psicología ecológica y la fenomenología de Maurice Merleau-Ponty para subrayar el carácter relacional del color. La investigación detrás de la muestra ha contado con la colaboración de científicos como Julia J. C. Blau y James Dixon, reforzando la idea de que el color no es una propiedad fija de los objetos, sino un elemento dinámico que depende de la iluminación, la superficie y la interacción constante entre el individuo y su campo perceptivo.

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