Vox exige una consulta ciudadana sobre la mezquita del Polígono Sur y condiciona su apoyo al Gobierno de Sevilla
El grupo municipal de Vox en el Ayuntamiento de Sevilla ha intensificado su ofensiva política contra la construcción de un centro cultural islámico en el Polígono Sur. La formación liderada por Javier Cortés ha solicitado formalmente al alcalde de la ciudad, José Luis Sanz (PP), la puesta en marcha de una consulta ciudadana para que los vecinos se pronuncien sobre el proyecto. Esta exigencia llega acompañada de una advertencia política directa: la formación podría retirar su apoyo al Gobierno local si no se atiende esta petición de participación vecinal.
La controversia se centra en el complejo proyectado por la Fundación Mezquita de Sevilla, que obtuvo la licencia de obras el pasado mes de julio tras el acuerdo del Consejo de la Gerencia de Urbanismo. Según el proyecto de los promotores, se trata de un centro cultural de más de 6.000 metros cuadrados, donde unos 1.000 metros se destinarán al culto religioso y el resto a servicios múltiples como salas de exposiciones, cafeterías y aparcamientos. Sin embargo, Vox sostiene que el uso principal es religioso y que, por lo tanto, no se ajusta al Plan General de Ordenación Urbana (PGOU).
Desde la presidencia de Vox Sevilla, Javier Cortés argumenta que el Plan de Urbanismo faculta al alcalde para convocar consultas cuando se trata de edificios singulares. La formación critica que el complejo incluya un minarete de más de 30 metros de altura y espacios segregados, lo que consideran una alteración de la identidad del barrio. Cortés ha equiparado la relevancia de esta consulta con la realizada recientemente sobre el formato de la Feria de Abril, señalando que «no sería razonable que los sevillanos no pudieran hablar de esta situación».
En el plano jurídico, Vox ha interpuesto un recurso de alzada contra la licencia concedida. El partido bajo la lupa la viabilidad legal del proyecto, denunciando supuestas incoherencias entre la catalogación de «centro cultural» y la realidad del diseño arquitectónico, que incluye zonas de ablución y un minarete de diez plantas. Asimismo, el recurso señala que la ordenación contempla viviendas dentro del recinto, algo que, a juicio de la formación, vulnera la normativa urbanística vigente en la capital hispalense.
Por su parte, el Ayuntamiento de Sevilla ha defendido hasta la fecha que la licencia concedida se ajusta estrictamente a la legalidad y al proyecto presentado. No obstante, la presión de Vox se ha trasladado también a la calle con la instalación de carpas informativas en las inmediaciones del Polígono Sur y la convocatoria de asambleas vecinales. La formación busca canalizar el malestar de parte de los residentes antes de que comiencen las obras, previstas inicialmente para finales de este año o principios de 2025.
La resolución de este conflicto administrativo y político marcará la estabilidad del Gobierno de José Luis Sanz en los próximos meses. Vox ha advertido que el alcalde se sitúa «contra la espada y la pared» si decide ignorar la petición de la consulta popular. Mientras tanto, la Fundación Mezquita de Sevilla mantiene su hoja de ruta para levantar un complejo que define como un espacio de convivencia y servicios para la zona obrera de la ciudad.


