El refuerzo fronterizo en Ceuta reactiva la ruta migratoria atlántica hacia Canarias
El incremento de la vigilancia y el control policial en Ceuta, implantado tras los episodios de presión migratoria de los días 30 y 31 de julio, ha provocado un desplazamiento de los flujos hacia la ruta atlántica. Según informan fuentes policiales y reflejan los balances del Ministerio del Interior, el blindaje de la ciudad autónoma ha reactivado las salidas desde las costas de Marruecos hacia el archipiélago canario, donde las llegadas irregulares se han triplicado durante el mes de septiembre en comparación con el mismo periodo del año anterior.
Los datos estadísticos confirman este cambio de tendencia durante el periodo estival. Mientras que entre julio y septiembre de 2025 se registraron 1.557 llegadas a las islas, en el mismo periodo de 2026 la cifra ha ascendido a 3.425 personas, lo que supone un incremento del 196%. En el cómputo global del año, Canarias ha recibido a 7.133 inmigrantes por vía marítima. Este repunte coincide con una modificación en el origen de las embarcaciones: el 60% de las pateras interceptadas en la ruta canaria proceden ahora de las costas marroquíes, invirtiendo la tendencia del ejercicio anterior, cuando Mauritania era el principal punto de partida.
La presión migratoria se concentra especialmente en las islas de El Hierro y Lanzarote, que aglutinan cerca del 80% de las llegadas totales. El Hierro se mantiene como el principal destino, con 3.515 personas rescatadas, lo que representa casi la mitad del flujo total hacia el archipiélago. Por su parte, Lanzarote ha registrado entradas de forma prácticamente diaria. Las previsiones de las fuerzas de seguridad apuntan a un mes de octubre de alta intensidad, debido a la mejora de las condiciones de navegación en el Atlántico y a una aparente relajación de la vigilancia en los puntos de salida de esta ruta específica.
Esta situación ha generado una notable preocupación en el Ejecutivo canario, especialmente en lo relativo a la gestión de menores no acompañados. En el último mes han arribado 216 niños y adolescentes, elevando la cifra total de menores tutelados a 2.600. Los centros de acogida de la comunidad autónoma se encuentran actualmente en situación de contingencia, triplicando su capacidad operativa, lo que ha activado los protocolos estatales para la derivación de jóvenes a otras regiones del territorio nacional.
Respecto a la situación en Ceuta, las cifras oficiales del Ministerio del Interior contabilizan 4.746 llegadas por vía terrestre hasta septiembre, un 64,3% más que el año anterior. No obstante, existe una disparidad entre los datos gubernamentales y las estimaciones de los sindicatos policiales sobre el número de personas que permanecen en la ciudad tras la crisis de julio. Mientras el Gobierno cifra en 3.500 los inmigrantes residentes tras producirse retornos voluntarios, fuentes policiales estiman que la cifra real podría ascender a 15.000 personas distribuidas entre centros oficiales, campamentos y alojamientos irregulares.
En paralelo, la Guardia Civil y la Policía Nacional investigan la proliferación de infraestructuras ilegales y redes de tráfico humano en la ciudad autónoma. Se ha detectado el auge de los denominados «pisos patera», donde se alquilan espacios en condiciones de hacinamiento por importes que superan los 1.000 euros mensuales. Asimismo, las autoridades advierten de la actividad constante de mafias que fletan embarcaciones neumáticas y kayaks para trasladar a los inmigrantes hacia la Península, con costes que oscilan entre los 3.000 y 4.000 euros por trayecto.


