Especialistas destacan la importancia del acompañamiento emocional tras el accidente ferroviario en Toledo
Tras el siniestro ferroviario ocurrido en Toledo, expertos en comunicación de salud han subrayado la necesidad de activar protocolos de acompañamiento emocional para las víctimas y sus familiares. La implementación de un código de comunicación adecuado se presenta como una herramienta esencial para mitigar el impacto traumático y facilitar el proceso de duelo en situaciones de catástrofe.
Julio García Gómez, docente de comunicación en salud de la Fundación Economía y Salud y director de comunicación de la Fundación Casaverde, ha señalado que el manejo de la comunicación verbal y gestual es determinante en los momentos posteriores a una tragedia. Según el experto, no se trata únicamente de transmitir información, sino de establecer un canal de cercanía que ofrezca consuelo y seguridad a quienes atraviesan una pérdida.
Pautas para la intervención verbal y la escucha activa
Uno de los pilares fundamentales en la atención a los afectados es el uso estratégico del lenguaje. García Gómez recomienda el empleo de un tono de voz suave, pausado y familiar, adaptando la intensidad de la conversación a las circunstancias de cada individuo. La palabra, utilizada con sensibilidad, actúa como un bálsamo que ayuda a canalizar las emociones iniciales tras el suceso.
Asimismo, la escucha activa se posiciona como una práctica obligatoria para profesionales y allegados. Se aconseja permitir que las personas expresen sus sentimientos y su dolor sin interrupciones, respetando el llanto y evitando frases que intenten acelerar de forma artificial el proceso emocional. Escuchar desde la comprensión, sin emitir juicios, es considerado una de las formas de apoyo más eficaces en entornos de crisis.
El papel de la comunicación no verbal
El protocolo de acompañamiento destaca que, en ocasiones, el contacto físico y el silencio son más efectivos que el discurso hablado. Gestos como un abrazo o una mano sobre el hombro pueden transmitir afecto y seguridad, siempre que se realicen respetando la voluntad y el espacio personal de la víctima. El contacto físico medido funciona como un puente de comunicación directa cuando las palabras son insuficientes.
El especialista también enfatiza el valor del silencio compartido. No es necesario llenar todos los momentos de la interacción con explicaciones o respuestas que, en fases tempranas de la tragedia, son difíciles de asimilar. Permanecer al lado de la persona afectada, ofreciendo presencia y disponibilidad, constituye un elemento clave del soporte emocional.
Recomendaciones para profesionales y entorno cercano
Para garantizar un apoyo emocional efectivo, se han establecido una serie de pautas dirigidas tanto a equipos sanitarios como al entorno familiar de las víctimas. Entre ellas destacan: escuchar sin juzgar, acompañar desde el afecto sin imponer el contacto físico, respetar los tiempos del duelo, cuidar la modulación de la voz y aceptar los silencios como parte del proceso reparador.
En conclusión, ante catástrofes de gran magnitud como la sucedida en Toledo, la comunicación emocional se revela como una disciplina imprescindible. La capacidad de ofrecer cariño, comprensión y presencia, más allá de poseer todas las respuestas, es lo que define un acompañamiento de calidad institucional y humana para las víctimas de tragedias ferroviarias.


