El Museo Thyssen y el Mauritshuis sellan una alianza histórica con el intercambio de 25 obras del Siglo de Oro neerlandés
El Museo Nacional Thyssen-Bornemisza de Madrid y el Museo Mauritshuis de La Haya han inaugurado una colaboración institucional de largo alcance titulada «Una historia de amor entre dos museos». Mediante este acuerdo bilateral, la pinacoteca madrileña albergará 25 obras maestras de la galería neerlandesa hasta el 10 de enero de 2027, mientras que un número equivalente de lienzos del Thyssen se exhibirá de forma recíproca en los Países Bajos, permitiendo un diálogo artístico entre ambas instituciones de referencia europea.
La selección enviada desde La Haya incluye piezas fundamentales de autores de la talla de Rembrandt, Rubens y Vermeer, figuras centrales del periodo conocido como la «Gouden Eeuw» o Siglo de Oro neerlandés. La exposición destaca por su carácter excepcional, al reunir en Madrid obras que rara vez abandonan su sede permanente, permitiendo al público español profundizar en una de las etapas más prolíficas de la historia del arte, caracterizada por la transición del mecenazgo eclesiástico y noble hacia un mercado artístico impulsado por la pujante burguesía del siglo XVII.
El eje central de la muestra es la «Vista de Delft» de Johannes Vermeer, considerada por la historiografía y la crítica literaria —notablemente por Marcel Proust— como una de las pinturas más perfectas del paisaje urbano universal. Dada su relevancia, la obra cuenta con un espacio expositivo diferenciado para facilitar su observación minuciosa. Junto a Vermeer, el préstamo destaca obras de Rembrandt como «Un hombre con una gorra de plumas» y escenas bíblicas de su primera etapa en Leiden, así como «El jardín del Edén y la caída de Adán y Eva», una colaboración técnica entre Rubens y Brueghel el Viejo.
La estructura de la exposición se organiza a través de los géneros que definieron la identidad pictórica de los Países Bajos: el paisaje, el bodegón, el retrato y las escenas de género. Entre los paisajes urbanos y naturales sobresalen las obras de Pieter Saenredam, Avercamp y Ruisdael, mientras que la vida doméstica queda reflejada en lienzos de Gerard Dou y Ter Borch. Asimismo, se incluye la obra de Jan Steen, cuyos cuadros ofrecen una crónica social de la época a través de escenas familiares y festivas que contrastan con la rigurosidad técnica de sus contemporáneos.
Desde el punto de vista histórico, la muestra explica cómo el desarrollo económico, científico y comercial de las Provincias Unidas propició que el pintor se transformara en un profesional independiente. Este fenómeno sociológico permitió una especialización técnica sin precedentes, visible en la precisión de los bodegones de autores como Jan B. Weenix, cuyas composiciones no solo buscaban el deleite estético, sino que a menudo incorporaban elementos de «vanitas» para recordar la fugacidad de la vida.
Finalmente, la institución ha acompañado la muestra con la edición de un catálogo conmemorativo. Esta publicación presenta un formato atípico que incluye diálogos entre los directores de ambos centros y una sección literaria donde veinte escritores contemporáneos de España y los Países Bajos ofrecen relatos inspirados en las obras expuestas. La iniciativa refuerza los lazos culturales entre ambas naciones y consolida al Museo Thyssen como un nodo estratégico para la diplomacia cultural internacional en el ámbito de las bellas artes.


