Illa vincula el futuro de Vox con las derrotas del populismo internacional y le reta a aceptar los resultados del 29-N
El presidente de la Generalitat de Cataluña, Salvador Illa, ha instado este miércoles al secretario general de Vox, Ignacio Garriga, y al líder nacional de la formación, Santiago Abascal, a permanecer en España y asumir sus responsabilidades políticas tras las elecciones generales previstas para el próximo 29 de noviembre. Durante la sesión de control en el Parlamento de Cataluña, el jefe del Ejecutivo autonómico ha trazado un paralelismo entre la formación y los procesos electorales recientes en Brasil y Estados Unidos.
En su intervención, Illa ha celebrado el desenlace de los comicios legislativos en Estados Unidos y la situación política en Brasil, afirmando que los «discursos de odio» están siendo derrotados en la esfera internacional. El presidente catalán ha emplazado a los dirigentes de Vox a no emular la salida del país de figuras vinculadas al bolsonarismo en caso de obtener un resultado adverso en las urnas el 29-N, exigiendo que mantengan su compromiso institucional desde la oposición.
«Espero que el señor Abascal y usted no se marchen del país como ha hecho Bolsonaro cuando vuelvan a perder las elecciones. Tenga la determinación de quedarse aquí y hacer frente a sus responsabilidades», manifestó el presidente de la Generalitat en respuesta directa a las interpelaciones de Garriga. Illa ha sostenido que los modelos de gobierno de la extrema derecha han demostrado generar dificultades para las clases trabajadoras allá donde se han implementado.
Por su parte, el secretario general de Vox, Ignacio Garriga, ha garantizado que la cúpula de su partido no abandonará sus funciones en el territorio nacional. En su turno de réplica, Garriga ha rechazado las proyecciones del presidente catalán y ha augurado un cambio de ciclo político. El representante de Vox ha vaticinado que su formación logrará superar al bloque socialista en las próximas elecciones generales, asegurando que los resultados electorales serán los que «barran» la gestión actual de las instituciones.
Este intercambio parlamentario se produce en un contexto de alta tensión política ante la proximidad de la cita electoral del 29 de noviembre. La confrontación en el Parlamento de Cataluña refleja la estrategia de las principales fuerzas políticas de nacionalizar el debate autonómico, vinculando la estabilidad de las instituciones catalanas con el resultado de la contienda general y las tendencias democráticas globales.


