El ministro de Transportes y Movilidad Sostenible, Óscar Puente, ha presentado su renuncia al cargo tras el siniestro ferroviario ocurrido en la localidad de Urda, que ha dejado un balance de 69 víctimas mortales. La decisión, comunicada de forma oficial tras el trágico suceso, supone el cese de su actividad al frente del departamento ministerial en un momento de alta sensibilidad social y política para el Ejecutivo.
La dimisión de Puente se produce en un contexto de máxima exigencia institucional, marcado por la magnitud del accidente ferroviario. Durante su permanencia en el Gobierno, el titular de Transportes se ha caracterizado por un estilo comunicativo directo y una gestión centrada en la infraestructura nacional, aspectos que ahora quedan supeditados a la investigación de los hechos ocurridos en Urda y a la necesaria reestructuración de la cartera.
Nacido en Valladolid en noviembre de 1968, Óscar Puente ha mantenido a lo largo de su trayectoria pública una vinculación constante con sus raíces familiares. Hijo de Óscar Puente y Carmen Santiago, el exministro ha destacado frecuentemente la influencia de sus progenitores en su vocación de servicio. Su padre, nacido en la localidad gallega de El Mazo, fue un histórico militante del socialismo vallisoletano y de la Unión General de Trabajadores (UGT), participando activamente en la vida política local durante los mandatos de Tomás Rodríguez Bolaños tras la Transición.
El entorno familiar de los Puente Santiago estuvo fuertemente marcado por el debate político y el sindicalismo, atmósfera en la que también se formó su hermana, Sofía Puente, fiscal de carrera y actual alta funcionaria en el Ministerio de Justicia. Esta herencia ideológica llevó al exministro a integrarse en las Juventudes Socialistas a los 16 años, iniciando un recorrido que le llevaría a la alcaldía de Valladolid entre 2015 y 2023, antes de su salto a la política nacional.
En el plano personal, la biografía del hasta ahora ministro recoge episodios singulares, como las circunstancias de su nacimiento. Según relató el propio Puente, su parto fue asistido de manera fortuita por una matrona familiar, debido a que el ginecólogo de guardia en aquel momento —un joven Javier León de la Riva que iniciaba su carrera en la medicina— no pudo intervenir de forma inmediata. Años más tarde, León de la Riva se convertiría en su predecesor y principal adversario político en el Ayuntamiento de Valladolid.
Por otro lado, la figura de su madre, Carmen Santiago, ha representado el pilar de estabilidad y discreción en la vida del político. A pesar de la alta exposición mediática de su hijo, Santiago ha mantenido un perfil anónimo en su ciudad natal, promoviendo una cultura de esfuerzo y formación académica que permitió a sus hijos licenciarse en Derecho por la Universidad de Valladolid.
Con su salida del Ministerio, Óscar Puente cierra una etapa de gestión marcada por la conectividad y el desarrollo de infraestructuras, regresando a un plano de menor responsabilidad ejecutiva mientras el Gobierno coordina las labores de asistencia y la investigación técnica sobre las causas del accidente de Urda.


