Óscar Puente ha formalizado su dimisión como ministro de Transportes y Movilidad Sostenible tras los graves accidentes ferroviarios registrados en Urda (Toledo) y Adamuz (Córdoba), que se han cobrado la vida de 116 personas en menos de un año. Durante su comparecencia en el Congreso de los Diputados, el exministro argumentó que la gravedad de los siniestros impide su continuidad en el cargo, asumiendo la responsabilidad política independientemente de las causas directas de las tragedias.
La renuncia ha generado una cascada de reacciones en el entorno institucional y gubernamental. El presidente de Renfe, Álvaro Fernández Heredia, ha calificado a Puente como «uno de los mejores ministros de Transportes» en la historia de España, destacando a través de sus redes sociales su capacidad de profundización en los problemas y su compromiso con el interés general. Fernández Heredia subrayó haber sido testigo de la voluntad de transformación que el exministro imprimió en su departamento durante su mandato.
Desde la Presidencia del Gobierno, Pedro Sánchez ha respaldado públicamente la decisión, atribuyéndola a un ejercicio de «dignidad» y respeto hacia las víctimas. El jefe del Ejecutivo defendió que Puente «ha dado la cara» antes de dar un paso al lado, diferenciando este proceder del de otros actores políticos. En esta misma línea, el portavoz socialista en el Congreso, Patxi López, contrastó la dimisión con la gestión de cargos de la oposición en crisis anteriores, asegurando que este gesto marca una diferencia ética en la asunción de responsabilidades.
En el ámbito autonómico, el presidente de la Generalitat de Cataluña, Salvador Illa, reivindicó la gestión ferroviaria de los últimos años y la sinceridad del exministro, mientras que el presidente de Asturias, Adrián Barbón, definió la renuncia como un gesto que «pone el listón muy alto» en la política nacional. Por su parte, la ministra de Vivienda, Isabel Rodríguez, agradeció la responsabilidad institucional demostrada tras los siniestros ferroviarios.
La salida de Puente se produce en un contexto de proximidad electoral, con los comicios generales fijados para el próximo 29 de noviembre. Diversas fuentes internas del Partido Socialista han reconocido que la dimisión busca proteger el proyecto progresista de un posible desgaste electoral derivado de la crisis ferroviaria. La salida del ministro es vista por sectores del partido como una medida necesaria para despejar el camino hacia la cita con las urnas y centrar el debate en la gestión de la responsabilidad política.
A pesar de los elogios recibidos por parte de sus compañeros de filas, la gestión de Puente en los últimos meses había estado marcada por la tensión con la oposición y la presión social tras los accidentes. El ya exministro concluye su etapa en el Gobierno reconociendo la necesidad de recuperar la confianza ciudadana en el sistema de transportes, una tarea que quedará en manos de su sucesor en el departamento ministerial.


