Sánchez apela a la unidad y al multilateralismo en la apertura de la XXX Cumbre Iberoamericana
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha inaugurado este viernes el plenario de la XXX Cumbre Iberoamericana celebrada en Madrid con un firme llamamiento a la «ambición» de los Estados miembros. En un contexto internacional marcado por la fragmentación geopolítica, el jefe del Ejecutivo ha defendido el multilateralismo y la cooperación regional frente a las corrientes que optan por el unilateralismo y el recurso a la fuerza en las relaciones internacionales.
Durante su intervención inicial, el presidente ha agradecido la presencia de las delegaciones asistentes, entre las que se encuentran el Rey Felipe VI —quien ejerce como moderador del debate— y el mandatario argentino, Javier Milei. Sánchez ha destacado el valor de este foro como un espacio de diálogo que evita el refugio en las diferencias ideológicas y se opone a la resignación de un mundo dividido, subrayando que la comunidad iberoamericana ha elegido la vía de la colaboración institucional.
El líder del Ejecutivo español ha celebrado que la región priorice la concertación en un periodo donde, a su juicio, ciertos actores pretenden reducir la política exterior a la «fuerza y la subordinación». Asimismo, ha reivindicado el papel de la Cumbre como promotora de la paz, señalando que la destrucción derivada de los conflictos bélicos no puede ser el resultado de las ambiciones particulares, en una referencia a las tensiones globales que marcan la agenda internacional actual.
En materia de desafíos globales, Sánchez ha instado a los países de la región a no ser meros observadores de las transformaciones contemporáneas. Ha señalado específicamente la necesidad de influir activamente en procesos de gran calado, como el desarrollo de la inteligencia artificial y la mitigación del cambio climático, con el objetivo de proyectar una visión propia y cohesionada del bloque iberoamericano ante el resto del mundo.
Finalmente, el presidente ha restado peso a las discrepancias ideológicas existentes entre los gobiernos de la región, animando a los presentes a avanzar de manera conjunta en los objetivos comunes. Sánchez ha concluido su intervención advirtiendo que el principal riesgo para la comunidad no reside en la diversidad de pensamiento, sino en la posibilidad de dejar de proyectar una visión estratégica ambiciosa para el futuro del espacio iberoamericano.


