Nuevas amenazas de bomba activan protocolos de seguridad en cuatro vuelos comerciales europeos
Al menos cuatro vuelos comerciales en territorio europeo han activado este jueves sus protocolos de emergencia tras la recepción de amenazas de bomba. Los incidentes han motivado el desvío de varias aeronaves, la movilización de equipos de desactivación de explosivos y el despliegue de medidas extraordinarias de seguridad en diversos aeropuertos del continente, sin que se hayan reportado daños personales hasta el momento.
Uno de los episodios más significativos afectó a un Airbus A320 que cubría la ruta entre Dublín y Roma. La aeronave tuvo que modificar su trayectoria original para realizar un aterrizaje de emergencia en la base aérea de Évreux, en Francia, tras recibirse una alerta sobre la posible presencia de artefactos explosivos a bordo. El Gobierno francés confirmó que los 151 pasajeros y los seis tripulantes aterrizaron a salvo, permitiendo el inicio de las inspecciones técnicas por parte de las unidades especializadas.
Simultáneamente, un vuelo de la compañía Finnair, que realizaba el trayecto desde Helsinki hacia la capital italiana, fue escoltado por un avión de combate hasta su destino final. Una vez en tierra, especialistas en explosivos procedieron a la revisión exhaustiva del aparato siguiendo los canales oficiales de seguridad aeroportuaria. Por otro lado, un vuelo de Wizz Air que conectaba Milán con Varsovia fue desviado al aeropuerto de Viena, aplicando los procedimientos establecidos por la compañía para salvaguardar la integridad de los usuarios.
Esta nueva sucesión de alertas se produce apenas 48 horas después de una jornada de similares características, en la que otros siete vuelos europeos recibieron avisos de bomba que resultaron ser falsos. Aquellos incidentes previos afectaron la operativa aérea en países como España, Polonia, Italia y Bulgaria. Entre los casos registrados el pasado martes, destaca la activación de protocolos de emergencia en el aeropuerto de Murcia ante una alerta relacionada con un vuelo de Ryanair procedente de Mánchester.
Las autoridades aeronáuticas internacionales y las fuerzas de seguridad mantienen abiertos los dispositivos de vigilancia mientras los equipos de artificieros trabajan para descartar cualquier amenaza real en las aeronaves afectadas este jueves. Las investigaciones continúan para determinar el origen y la veracidad de estas comunicaciones que han alterado el tráfico aéreo en la región.


