Expertos instan a revisar mitos alimentarios y la percepción sanitaria de la obesidad
El dietista-nutricionista y divulgador científico Aitor Sánchez ha señalado la necesidad de transformar la cultura alimentaria actual, advirtiendo que muchos hábitos considerados saludables carecen de base científica sólida. En el marco de la campaña «Razones de Peso», el especialista enfatiza que la mejora de la salud pública no depende de la elección de productos enriquecidos, sino de un cambio profundo en el patrón de consumo y en la comprensión de la obesidad como una patología multicausal y no como un problema de voluntad.
Uno de los puntos críticos señalados por Sánchez es la proliferación de productos que se presentan bajo el reclamo de ser «bajos en grasa» o «altos en proteínas». Según el experto, existe una tendencia a buscar versiones supuestamente optimizadas de alimentos poco recomendables, como ciertos embutidos, en lugar de sustituirlos por alternativas naturales como legumbres, frutos secos o vegetales. En este sentido, advierte que el auge de los postres y barritas proteicas puede ocultar formulaciones nutricionales deficientes que el consumidor suele ignorar al centrarse solo en un macronutriente.
Asimismo, el nutricionista desmitifica creencias profundamente arraigadas, como el presunto beneficio cardiovascular de una copa de vino diaria o la obligatoriedad de realizar cinco comidas al día. Sánchez sostiene que no existen alimentos imprescindibles, sino nutrientes, y que España ha experimentado una transición hacia patrones de alimentación occidentalizados que se alejan de la dieta mediterránea tradicional. Para revertir esta situación, propone simplificar la cesta de la compra con productos básicos de temporada, como garbanzos, avena y aceite de oliva, desmintiendo que comer de forma saludable requiera un presupuesto elevado.
Respecto al abordaje de la obesidad, la campaña impulsada por Lilly busca desvincular esta enfermedad de los prejuicios estéticos. Sánchez defiende que en el aumento de peso influyen la genética, el entorno y factores metabólicos, por lo que las conclusiones simplistas sobre la autodisciplina resultan erróneas desde una perspectiva clínica. El especialista señala que el fracaso de muchas intervenciones nutricionales reside en plantearlas como dietas temporales con un final determinado, lo que suele derivar en el conocido efecto rebote.
Finalmente, el experto recomienda tres pilares fundamentales para iniciar una transición hacia hábitos sostenibles: priorizar el consumo de agua frente a bebidas alcohólicas o azucaradas, asegurar la presencia de verduras en las comidas principales y recuperar la fruta como postre habitual. Estas medidas, según el divulgador, permiten mejorar la calidad nutricional sin necesidad de recurrir a restricciones severas o productos de marketing pseudosaludable.


