martes, junio 16, 2026
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Aquaterra rompe UTE con Acciona por contrato bajo lupa de la UCO

El caso de Logroño no es un incidente aislado para Acciona dentro de la investigación de la UCO. La constructora se encuentra bajo un escrutinio más amplio por su supuesta implicación en otras adjudicaciones que podrían haber sido objeto de manipulación. La UCO ha identificado al menos cinco obras de gran envergadura en las que Acciona habría sido beneficiaria de presuntos amaños, con pagos asociados a exministros y sus asesores de confianza. Estos proyectos incluyen importantes infraestructuras en Murcia, Sevilla y Sant Feliú de Llobregat, con cantidades que oscilan entre cientos de miles y millones de euros en concepto de pagos o abonos pendientes relacionados con las adjudicaciones.

La gravedad de la situación se intensificó con la imputación judicial de tres directivos de Acciona en el marco del Caso Koldo. Los registros en las sedes de la compañía derivaron en la citación de personalidades clave, como el exdirector de Acciona Construcción, Justo Vicente Pelegrini; el director de Zona Sur y África, Manuel José García; y el responsable de la Zona Norte, Tomás Olarte. Estas imputaciones, y las declaraciones programadas para inicios de diciembre, subrayan la firmeza con la que las autoridades judiciales están abordando la presunta corrupción en el ámbito de las obras públicas. El desenlace de estas investigaciones tendrá un impacto significativo no solo en las empresas involucradas, sino también en la percepción pública y la futura regulación de los grandes contratos estatales.

Imputaciones y el Amplio Espectro de la Investigación

El caso de Logroño no es un incidente aislado para Acciona dentro de la investigación de la UCO. La constructora se encuentra bajo un escrutinio más amplio por su supuesta implicación en otras adjudicaciones que podrían haber sido objeto de manipulación. La UCO ha identificado al menos cinco obras de gran envergadura en las que Acciona habría sido beneficiaria de presuntos amaños, con pagos asociados a exministros y sus asesores de confianza. Estos proyectos incluyen importantes infraestructuras en Murcia, Sevilla y Sant Feliú de Llobregat, con cantidades que oscilan entre cientos de miles y millones de euros en concepto de pagos o abonos pendientes relacionados con las adjudicaciones.

La gravedad de la situación se intensificó con la imputación judicial de tres directivos de Acciona en el marco del Caso Koldo. Los registros en las sedes de la compañía derivaron en la citación de personalidades clave, como el exdirector de Acciona Construcción, Justo Vicente Pelegrini; el director de Zona Sur y África, Manuel José García; y el responsable de la Zona Norte, Tomás Olarte. Estas imputaciones, y las declaraciones programadas para inicios de diciembre, subrayan la firmeza con la que las autoridades judiciales están abordando la presunta corrupción en el ámbito de las obras públicas. El desenlace de estas investigaciones tendrá un impacto significativo no solo en las empresas involucradas, sino también en la percepción pública y la futura regulación de los grandes contratos estatales.

Imputaciones y el Amplio Espectro de la Investigación

El caso de Logroño no es un incidente aislado para Acciona dentro de la investigación de la UCO. La constructora se encuentra bajo un escrutinio más amplio por su supuesta implicación en otras adjudicaciones que podrían haber sido objeto de manipulación. La UCO ha identificado al menos cinco obras de gran envergadura en las que Acciona habría sido beneficiaria de presuntos amaños, con pagos asociados a exministros y sus asesores de confianza. Estos proyectos incluyen importantes infraestructuras en Murcia, Sevilla y Sant Feliú de Llobregat, con cantidades que oscilan entre cientos de miles y millones de euros en concepto de pagos o abonos pendientes relacionados con las adjudicaciones.

La gravedad de la situación se intensificó con la imputación judicial de tres directivos de Acciona en el marco del Caso Koldo. Los registros en las sedes de la compañía derivaron en la citación de personalidades clave, como el exdirector de Acciona Construcción, Justo Vicente Pelegrini; el director de Zona Sur y África, Manuel José García; y el responsable de la Zona Norte, Tomás Olarte. Estas imputaciones, y las declaraciones programadas para inicios de diciembre, subrayan la firmeza con la que las autoridades judiciales están abordando la presunta corrupción en el ámbito de las obras públicas. El desenlace de estas investigaciones tendrá un impacto significativo no solo en las empresas involucradas, sino también en la percepción pública y la futura regulación de los grandes contratos estatales.

Disolución Estratégica Bajo el Escudriño Judicial

El panorama de la contratación pública en España ha experimentado un nuevo giro con la reciente disolución de la unión temporal de empresas (UTE) entre la constructora Aquaterra y Acciona. Esta alianza, establecida para la ejecución de una significativa obra en Logroño (La Rioja), valorada en casi cien millones de euros, ha llegado a su fin en un contexto de investigación por parte de la Unidad Central Operativa (UCO) de la Guardia Civil. La decisión de Aquaterra de retirarse de la colaboración con el gigante de la construcción, tomada a finales del pasado año, subraya las crecientes tensiones y la necesidad de transparencia en los proyectos de infraestructura a gran escala.

La ruptura no fue solo una mera cuestión contractual, sino el reflejo de profundas discrepancias en la gestión y toma de decisiones. Fuentes cercanas a la situación indican que la compañía con una participación minoritaria dentro de la UTE (el 15%, frente al 85% de Acciona) manifestó su descontento con las prácticas de contratación y la falta de consideración en el proceso decisorio. En una estructura de UTE, el socio mayoritario usualmente ejerce un control predominante sobre la dirección y los subcontratistas. En este caso, la gerencia y el comité de la UTE estaban bajo el control total de Acciona, relegando a Aquaterra a un rol principalmente técnico. La preocupación por posibles pérdidas económicas y la erosión de la confianza fueron factores determinantes para la retirada de Aquaterra, que ahora deja a Acciona asumiendo la totalidad del proyecto, cuya finalización se estima para el año 2027.

El Auge de la Vigilancia Anticorrupción en Contratos Mayores

La intervención de la UCO en este proyecto de la autovía A-68 (tramo Arrúbal-Navarrete) añade una capa de complejidad y seriedad a la situación. La Unidad Central Operativa solicitó documentación específica a Aquaterra en noviembre del año anterior, marcando un punto de inflexión. La investigación se centra en posibles irregularidades en la adjudicación de la obra y sus conexiones con una red de influencias. Informes preliminares de la UCO señalan una serie de comunicaciones previas a la licitación, que involucran a exmiembros del Ministerio de Transportes y a empresarios, sugiriendo un conocimiento anticipado y una coordinación inusual en el proceso.

Este patrón de conducta, donde información sensible sobre futuros proyectos parece circular entre un círculo selecto antes de la apertura oficial de los pliegos, plantea serias dudas sobre la equidad y la legalidad de la adjudicación. En el centro de estas sospechas se encuentra la relación entre Acciona y una empresa externa, Servinabar, que supuestamente iba a prestar servicios especializados sin pasar por un proceso de licitación público una vez que la UTE obtuviera el contrato. La implicación de antiguos asesores y directivos en la promoción y seguimiento de la licitación antes de su formalización oficial, según los datos recopilados, ilustra la sofisticación de estas presuntas tramas.

Imputaciones y el Amplio Espectro de la Investigación

El caso de Logroño no es un incidente aislado para Acciona dentro de la investigación de la UCO. La constructora se encuentra bajo un escrutinio más amplio por su supuesta implicación en otras adjudicaciones que podrían haber sido objeto de manipulación. La UCO ha identificado al menos cinco obras de gran envergadura en las que Acciona habría sido beneficiaria de presuntos amaños, con pagos asociados a exministros y sus asesores de confianza. Estos proyectos incluyen importantes infraestructuras en Murcia, Sevilla y Sant Feliú de Llobregat, con cantidades que oscilan entre cientos de miles y millones de euros en concepto de pagos o abonos pendientes relacionados con las adjudicaciones.

La gravedad de la situación se intensificó con la imputación judicial de tres directivos de Acciona en el marco del Caso Koldo. Los registros en las sedes de la compañía derivaron en la citación de personalidades clave, como el exdirector de Acciona Construcción, Justo Vicente Pelegrini; el director de Zona Sur y África, Manuel José García; y el responsable de la Zona Norte, Tomás Olarte. Estas imputaciones, y las declaraciones programadas para inicios de diciembre, subrayan la firmeza con la que las autoridades judiciales están abordando la presunta corrupción en el ámbito de las obras públicas. El desenlace de estas investigaciones tendrá un impacto significativo no solo en las empresas involucradas, sino también en la percepción pública y la futura regulación de los grandes contratos estatales.

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