Un estudio revela que el cortisol de los futbolistas de élite se dispara un 82% al despertar en días de partido
Una investigación liderada por la Universidad Internacional de La Rioja (UNIR) ha determinado que los futbolistas de alto nivel experimentan un incremento del 82,1% en sus niveles de cortisol nada más despertar en las mañanas de competición oficial. Este fenómeno biológico, que triplica la respuesta habitual registrada en los días de descanso (24,7%), funciona como un sistema de activación automatizado para preparar al organismo ante las exigencias del encuentro.
El estudio, publicado en la revista científica Psychoneuroendocrinology, analiza la Respuesta del Cortisol al Despertar (CAR, por sus siglas en inglés), un mecanismo neuroendocrino clave para la movilización de energía y el aumento del estado de alerta. Según los resultados, para el deportista de élite el partido comienza en el segundo exacto en que abre los ojos, activando un proceso biológico que prepara los sistemas metabólico y nervioso antes de saltar al terreno de juego.
La investigación confirma la denominada Hipótesis de la Anticipación, que sugiere que el CAR no es una mera reacción al estrés, sino un proceso adaptativo. Manuel Jiménez, investigador de UNIR y autor principal del estudio, señala que el cerebro actúa como un sistema predictivo que anticipa la importancia del desafío y pone en marcha una respuesta en cascada para optimizar el rendimiento físico y mental incluso horas antes de la competición.
Desde el punto de vista técnico, el hallazgo principal permite proponer la monitorización del cortisol como una herramienta científica para los cuerpos técnicos. El estudio detectó una variabilidad individual del 47,3% respecto a la media, lo que indica que cada jugador posee un ritmo de activación único. Identificar si un futbolista presenta una respuesta atenuada o exagerada permitiría a preparadores físicos y psicólogos aplicar estrategias correctoras para situar al atleta en su ventana competitiva óptima.
Asimismo, el estudio vincula la estabilidad de este «reloj biológico» con la prevención de lesiones musculares. El exceso de estrés o las alteraciones en el descanso, habituales en concentraciones de torneos internacionales, pueden alterar la capacidad de respuesta del sistema endocrino. Investigaciones previas citadas por los autores constatan que el estrés es responsable de una de cada tres lesiones musculares en el fútbol profesional, lo que refuerza la necesidad de mantener una regularidad horaria estricta.
Otro de los resultados significativos de la investigación es la equiparación de la presión biológica entre deportes individuales y colectivos. A pesar de que la responsabilidad en el fútbol se reparte entre once jugadores, el perfil hormonal de un futbolista de primera división muestra la misma intensidad adaptativa que la de un atleta que compite en solitario. La élite mundial, según concluye el equipo científico, tiende a unificar la respuesta neuroendocrina debido a la profesionalización y la exposición continuada a la alta presión.
El equipo responsable del estudio está integrado por investigadores de la UNIR, la Universidad de Málaga, el University College de Londres y el Research Institute de Varsovia. Para obtener estos resultados, se analizaron muestras de saliva de 190 atletas de élite (132 hombres y 58 mujeres) de siete disciplinas distintas, incluyendo las principales ligas de fútbol europeas, bajo un diseño científico cruzado donde cada sujeto actuó como su propio control.


