La empresaria Carmen Pano, investigada en la denominada trama de los hidrocarburos, ha ratificado este jueves ante el Tribunal Supremo su versión sobre la entrega de 90.000 euros en efectivo en la sede central del PSOE, ubicada en la calle Ferraz de Madrid. Durante su declaración en la tercera sesión del juicio oral que se sigue contra el exministro José Luis Ábalos, su exasesor Koldo García y el empresario Víctor de Aldama, Pano ha sostenido que realizó estos pagos cumpliendo instrucciones directas de Claudio Rivas, propietario de la mercantil Villafuel.
Según el testimonio prestado ante el alto tribunal, las entregas se dividieron en dos pagos de 45.000 euros cada uno, realizados en un intervalo de quince días. Pano ha detallado que el origen de los fondos era siempre Claudio Rivas, quien actualmente se encuentra imputado por un presunto fraude de más de 213 millones de euros en el IVA del sector de los hidrocarburos. La compareciente ha precisado que el dinero de la primera entrega fue retirado personalmente por ella de una entidad bancaria, mientras que la segunda suma le fue entregada en su domicilio por un empleado de confianza de Rivas.
En cuanto a la logística de los traslados, la empresaria ha señalado a Víctor de Aldama como la persona que le solicitó llevar el dinero a la sede socialista alegando que él no podía hacerlo personalmente. Pano ha relatado que los fondos eran transportados en bolsas de plástico, en ocasiones ocultas dentro de bolsas de papel de marcas comerciales, y que la entrega efectiva se producía en la segunda planta del edificio de Ferraz, donde, según sus palabras, ya la estaban esperando.
La versión ofrecida por la empresaria ha sido reforzada por la declaración de su chófer, Álvaro Gallego, quien ha ratificado ante el juez haber visto los fajos de billetes en el interior de las bolsas. El testigo ha confirmado que acompañó a Pano hasta las inmediaciones de la sede del PSOE y que esta accedió al edificio con el efectivo, saliendo del mismo sin las bolsas tras un periodo de entre diez y quince minutos.
Pano ha insistido en que su papel fue el de una mera intermediaria y que desconocía la identidad del destinatario final del dinero o el motivo específico de las entregas. No obstante, las pesquisas judiciales enmarcan estos movimientos en las gestiones para la obtención de una licencia de operadora de hidrocarburos para la empresa Villafuel. La empresaria ha subrayado que actuó siempre por indicación de Aldama y bajo las órdenes de Rivas.
Esta declaración ante el Tribunal Supremo guarda coherencia con los testimonios previos que Carmen Pano ha ofrecido ante la Unidad Central Operativa (UCO) de la Guardia Civil y la Audiencia Nacional. Asimismo, la empresaria ha manifestado que en su momento formalizó este relato ante notario por temor a posibles represalias, reiterando que tras la segunda entrega comunicó a los implicados que no realizaría más traslados de efectivo.


