El Ministerio de Transportes ha vinculado los retrasos en la asistencia a los pasajeros del tren Alvia accidentado en Adamuz (Córdoba) el pasado 18 de enero a una falta de identificación precisa por parte del servicio de emergencias 112. Según fuentes del departamento ministerial, el operativo de emergencia centró sus esfuerzos iniciales en el tren Iryo, el primero del que se recibieron avisos, sin procesar adecuadamente la información disponible sobre el segundo convoy afectado.
Un informe preliminar de la Guardia Civil, fechado el 28 de marzo, corrobora la existencia de una «importante confusión inicial» derivada del alto volumen de llamadas recibidas de forma simultánea. El documento técnico, elaborado a partir de las grabaciones de los distintos operadores de emergencias, indica que las alertas se vincularon erróneamente en su totalidad al accidente del tren Iryo, lo que postergó la respuesta específica para los ocupantes del Alvia 2384.
Desde el Ministerio de Transportes se subraya que el 112 de Andalucía disponía de la localización y la gravedad del accidente del Iryo apenas un minuto después de la colisión. No obstante, el departamento que dirige Óscar Puente incide en que, quince segundos más tarde, el servicio recibió datos adicionales sobre la presencia de heridos graves en un tren distinto. Según las fuentes oficiales, el sistema de localización automática AML (Advanced Mobile Location) de los teléfonos móviles de los alertantes permitía conocer desde el primer momento que había dos trenes siniestrados.
La investigación señala que existió una comunicación entre los jefes de sala de los centros 112 de Madrid y Andalucía en la que se llegó a la conclusión de que la implicación de dos trenes podría tratarse de una confusión, sin llegar a comprobar la ubicación exacta de las llamadas entrantes. Fue el Centro de Protección y Seguridad (CPS) de Adif en Madrid el que notificó posteriormente al 112 la situación real del Alvia, que había realizado un frenazo de emergencia al encontrar al otro convoy en la vía, produciéndose heridos en el proceso.
El informe de la Guardia Civil, que incluye grabaciones de los Centros de Regulación y Circulación de Adif y del Centro Operativo de la Guardia Civil de Córdoba, concluye que las llamadas que alertaban sobre el Alvia se interpretaron de forma incorrecta, bien como un incidente colateral de menor gravedad o como parte del mismo siniestro del Iryo. Actualmente, la autoridad judicial mantiene el requerimiento a Adif para esclarecer los cambios de carril realizados en la zona en el momento del accidente.


