Péter Magyar anuncia un giro en la política exterior de Hungría y prevé levantar el veto al préstamo de la UE a Ucrania
El ganador de las recientes elecciones legislativas en Hungría, el conservador Péter Magyar, ha manifestado este lunes su disposición a desbloquear el préstamo de 90.000 millones de euros de la Unión Europea destinado a Ucrania. Con esta declaración, el futuro jefe de Gobierno señala un distanciamiento respecto a la estrategia de obstrucción mantenida por el primer ministro saliente, Viktor Orbán, y anticipa una reconfiguración de las relaciones de Budapest con Bruselas y Kiev.
Durante una rueda de prensa celebrada en Budapest, Magyar hizo referencia al acuerdo alcanzado por los líderes de los Veintisiete en diciembre pasado, el cual incluía el visto bueno para el citado crédito. El dirigente conservador recordó que Hungría ya cuenta con una excepción que le exime de participar en el compromiso financiero, por lo que cuestionó la necesidad de mantener el veto interpuesto posteriormente por la administración de Orbán en represalia por la interrupción del suministro de petróleo ruso a través del oleoducto Druzhba.
El bloqueo de los fondos, reactivado por el Ejecutivo saliente en enero, se fundamentaba en los daños sufridos por la infraestructura energética en territorio ucraniano, que Budapest atribuía a una falta de voluntad de Kiev. A pesar de que el presidente Volodímir Zelenski se comprometió el pasado mes de marzo a restablecer el flujo petrolero de manera completa, el gobierno de Orbán mantuvo su postura firme, una actitud que observadores internacionales interpretaron como una herramienta de presión en el marco de la campaña electoral húngara.
Magyar, quien está previsto que asuma el cargo a más tardar el 12 de mayo tras lograr una victoria histórica con dos tercios de los escaños parlamentarios, subrayó la importancia de normalizar los vínculos diplomáticos con todos los países vecinos. «Es un interés de primera importancia que tengamos buenas relaciones con los países que nos rodean», declaró el político conservador, quien también reconoció la existencia de asuntos pendientes por resolver con Ucrania, especialmente en lo relativo a los derechos de las minorías étnicas magiares.
No obstante, la apertura en el ámbito financiero no implica un respaldo total a las aspiraciones comunitarias de Ucrania. Magyar se mostró cauteloso frente a la posibilidad de una adhesión acelerada de Kiev a la Unión Europea, argumentando que el país candidato no reúne actualmente las condiciones requeridas. Según el futuro mandatario húngaro, el estado de guerra imposibilita el desarrollo normal de las negociaciones, por lo que no prevé que el proceso de integración pueda concluirse en la próxima década.
El relevo en el poder pone fin a catorce años de gobierno de Viktor Orbán, caracterizado por ser el líder de la Unión Europea con posturas más cercanas a Moscú. La nueva administración de Magyar deberá gestionar la transición hacia una política exterior que busca equilibrar los intereses nacionales con la cohesión del bloque comunitario, en un contexto marcado por la prolongación del conflicto bélico en la región.


