La Comisión Europea insta a la prudencia en medidas migratorias nacionales para preservar el espacio Schengen
El comisario europeo de Asuntos de Interior y Migración, Magnus Brunner, ha subrayado este miércoles la necesidad de que los Estados miembros actúen con cautela al adoptar medidas migratorias a nivel nacional. Durante su intervención en el foro «Wake up Spain! Wake up Europe!», Brunner advirtió sobre el impacto transfronterizo que las decisiones individuales pueden tener sobre el conjunto de los socios europeos y la estabilidad de la zona Schengen.
La declaración del comisario se produce apenas veinticuatro horas después de que el Gobierno de España iniciara el proceso de regularización extraordinaria de extranjeros. Aunque Brunner evitó mencionar explícitamente la medida española, hizo una referencia velada al señalar que las acciones tomadas en una capital o en un punto concreto de la Unión tienen efectos directos sobre la confianza mutua entre los países miembros de la zona de libre circulación.
Brunner calificó el espacio Schengen como «uno de los grandísimos logros de la Unión Europea» y el motor de la libre circulación de personas, bienes y servicios. No obstante, recordó que este sistema depende exclusivamente de un control «robusto y sólido» de las fronteras exteriores de la UE. Según el responsable comunitario, la seguridad y la gestión migratoria en el perímetro exterior es una responsabilidad compartida que no admite fisuras.
En este sentido, el comisario alertó sobre el riesgo de una gestión ineficaz de la inmigración irregular. Brunner manifestó que si la confianza entre los Estados se erosiona debido a decisiones unilaterales o a una falta de control en las llegadas, la Unión Europea corre el riesgo de enfrentarse a la reintroducción de fronteras internas, un escenario que instó a evitar a toda costa.
«Tenemos que tener muchísimo cuidado al tomar decisiones a nivel de Estados miembros y pensar cuidadosamente en cuál va a ser el impacto», señaló Brunner por videoconferencia. La Comisión Europea insiste así en que la gestión de los flujos migratorios debe estar alineada con los marcos comunes europeos para garantizar que la libertad de movimiento no se vea comprometida por medidas que puedan generar efectos llamada o desequilibrios en el reparto de responsabilidades dentro del territorio comunitario.
Finalmente, el comisario reiteró que la sostenibilidad del modelo europeo actual depende de que cada nación entienda que sus políticas internas en materia de extranjería son, en la práctica, políticas de impacto europeo. La intervención concluyó con un llamamiento a la atención y a la coordinación estrecha entre Bruselas y las capitales para proteger la integridad del espacio de seguridad y libertad común.


