Iñaki Bergera documenta la arquitectura del abandono y la memoria militar en el Pirineo aragonés
El arquitecto, fotógrafo e investigador Iñaki Bergera ha presentado recientemente dos proyectos editoriales que analizan la relación entre la construcción humana, el paso del tiempo y el territorio. Bajo los títulos «Poéticas del abandono. Siza en Panticosa» y «Línea P. Los búnkeres del Pirineo», el autor documenta, a través de una rigurosa investigación visual, dos realidades arquitectónicas marcadas por la interrupción y el olvido en el entorno del Alto Aragón.
El primer estudio, centrado en el Balneario de Panticosa, analiza las consecuencias del colapso del sector inmobiliario de 2008 en un proyecto que buscaba transformar el enclave en un centro turístico de proyección internacional. En el año 2000, la inmobiliaria Nozar impulsó un plan de rehabilitación que contó con la participación de dos premios Pritzker: Rafael Moneo, encargado de la ampliación del Casino y el Gran Hotel, y Álvaro Siza, responsable del Centro de Alto Rendimiento Deportivo (CAR). Sin embargo, la quiebra de la promotora en 2008 dejó el edificio de Siza inacabado y en estado de parálisis definitiva.
Bergera, quien ha fotografiado el complejo entre 2011 y 2021, describe la obra de Siza como una pieza radical y autónoma que quedó a escasos meses de su finalización. La investigación destaca la tensión dialéctica entre la arquitectura de autor y un entorno geográfico extremo, situado a 1.600 metros de altitud. El trabajo visual evidencia el avance de la naturaleza sobre la estructura de hormigón, un proceso que el autor define como la transformación de la latencia en deterioro y ruina poética.
La fortificación de la frontera: La Línea P
De forma paralela, Bergera ha abordado el patrimonio militar de la posguerra española en su publicación «Línea P. Los búnkeres del Pirineo». Este proyecto documenta la vasta red de fortificaciones defensivas construidas por el régimen de Franco entre 1944 y 1952. La infraestructura, diseñada por ingenieros militares para repeler una posible invasión desde el País Vasco hasta Cataluña, llegó a contar con más de 5.000 asentamientos que nunca entraron en servicio y fueron progresivamente abandonados.
El investigador se ha centrado específicamente en el Sector 23 del Valle de Tena, donde ha catalogado 185 asentamientos mediante una metodología científica. El estudio pone en valor el diseño estandarizado de estos búnkeres de hormigón y su integración estratégica en la orografía pirenaica. Según Bergera, se trata de un «patrimonio incómodo» que, analizado desde una perspectiva técnica y espacial, permite reflexionar sobre la memoria histórica y la escala de las operaciones de ingeniería militar del siglo XX.
Ambas investigaciones cuentan con el respaldo institucional de la Diputación de Huesca, que acoge una muestra de cerca de 400 imágenes hasta el próximo 10 de mayo. Los libros, editados por La Fábrica, consolidan la trayectoria de Bergera en la documentación de arquitecturas en suspenso y construcciones que, pese a su estado de ruina o desuso, conservan valores constructivos y territoriales de relevancia académica y artística.


