Decenas de veteranos de guerra son detenidos tras ocupar un edificio del Congreso en protesta contra el conflicto con Irán
Las autoridades de seguridad de Estados Unidos procedieron este lunes a la detención de más de 60 personas, entre las que se encuentran decenas de veteranos del Ejército y sus familiares, tras una jornada de protestas en Washington D.C. La movilización alcanzó su punto crítico cuando los manifestantes ocuparon el edificio de oficinas Cannon de la Cámara de Representantes para exigir el fin de las operaciones militares contra Irán.
De acuerdo con los reportes oficiales, al menos 32 de los arrestos se ejecutaron en el interior de la sede legislativa. La acción fue organizada por una coalición de grupos de excombatientes, incluyendo a organizaciones como About Face, Veteranos por la Paz, Defensa Común y el Centro para la Conciencia y la Guerra (CCW). Los participantes portaban tulipanes rojos en homenaje a las víctimas iraníes y desplegaron pancartas con la consigna «Fin a la guerra contra Irán».
El propósito de la protesta era entregar una bandera estadounidense debidamente plegada —símbolo de los soldados norteamericanos fallecidos en combate— al presidente de la Cámara de Representantes, el republicano Mike Johnson. Los manifestantes buscaban que el liderazgo del Congreso se comprometiera formalmente a suspender el financiamiento del conflicto bélico. La Policía del Capitolio intervino tras la negativa de los activistas a abandonar el recinto, escoltándolos fuera de las instalaciones tras ser inmovilizados.
Entre los detenidos se encuentra Mike Prysner, veterano de la guerra de Irak y director ejecutivo del CCW. Prysner manifestó ante los medios que el conflicto actual representa una «crisis» para la Administración del presidente Donald Trump y subrayó que la objeción de conciencia es un derecho legal para los miembros activos de las Fuerzas Armadas. Según el portavoz, más de 100 efectivos militares han iniciado ya trámites de objeción para evitar su despliegue en la región.
La tensión social en la capital estadounidense escala en vísperas de que expire el alto el fuego de dos semanas acordado entre Estados Unidos, Israel e Irán. El presidente Trump ha rechazado hasta el momento conceder una prórroga a la tregua, exigiendo a Teherán un compromiso verificable para desmantelar su capacidad de desarrollo de armas nucleares. El Ejecutivo ha advertido sobre consecuencias severas para la infraestructura de la República Islámica en caso de que no se alcancen acuerdos en las próximas sesiones diplomáticas.
Por su parte, las autoridades iraníes han sido convocadas a una nueva ronda de conversaciones bilaterales en Islamabad para discutir los términos de la Administración estadounidense. No obstante, el gobierno de Irán no ha confirmado oficialmente su asistencia, manteniendo el escenario internacional en una fase de incertidumbre diplomática y operativa.


