Trump asegura que Irán suspendió ejecución de ocho mujeres tras su intervención; Teherán desmiente la información
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, se atribuyó este miércoles la autoría de una supuesta gestión diplomática que habría resultado en la suspensión de la pena de muerte para ocho mujeres en Irán. Sin embargo, el Gobierno de Teherán ha calificado la información como falsa, asegurando que el mandatario estadounidense ha sido víctima de desinformación respecto a la situación judicial de las manifestantes.
A través de su red social, Truth Social, el mandatario estadounidense expresó su agradecimiento a los líderes iraníes por lo que describió como una respuesta favorable a su solicitud formal. Según la versión difundida por Trump, las ejecuciones previstas para la noche del miércoles fueron canceladas, detallando que cuatro de las mujeres serían puestas en libertad de manera inmediata, mientras que las cuatro restantes cumplirían una condena de un mes de prisión.
Por su parte, el Poder Judicial de Irán, a través del medio oficial Mizan Online, emitió un comunicado desmintiendo categóricamente la versión de la Casa Blanca. Las autoridades iraníes afirmaron que el presidente Trump «fue engañado una vez más por noticias falsas» y negaron la existencia de tal intervención o de los cambios en los procesos judiciales mencionados por el Ejecutivo estadounidense.
Este cruce de declaraciones se produce en un momento de alta sensibilidad diplomática. En declaraciones adicionales ofrecidas al diario The New York Post, el presidente Trump admitió la posibilidad de retomar las negociaciones con el Gobierno iraní en el corto plazo. Al ser consultado sobre informaciones que sitúan un posible encuentro en Pakistán, el mandatario respondió con un «es posible», en referencia a una eventual reanudación de las conversaciones de paz en las próximas 36 o 72 horas.
La discrepancia entre Washington y Teherán sobre la situación de las detenidas subraya la complejidad de los canales de comunicación actuales. Mientras la administración estadounidense presenta el suceso como un avance en materia de derechos humanos y diplomacia directa, la postura oficial iraní mantiene que los hechos descritos no corresponden a la realidad de su sistema jurídico, enfriando las expectativas sobre el impacto real de la mediación presidencial en este caso específico.


