Análisis de la estructura empresarial y el patrimonio inmobiliario de Olvido Gara y Mario Vaquerizo
La trayectoria profesional de Olvido Gara, conocida artísticamente como Alaska, y Mario Vaquerizo ha derivado en la consolidación de un sólido entramado empresarial y patrimonial en España. A través de la diversificación de sus actividades, que abarcan desde la gestión de derechos musicales hasta la inversión en activos inmobiliarios, el matrimonio ha establecido una estructura corporativa que garantiza la explotación de su propiedad intelectual y la rentabilidad de sus ahorros a largo plazo.
El núcleo de su actividad mercantil se articula en torno a Fangoria S.L., una sociedad de responsabilidad limitada constituida en Madrid el 10 de junio de 1997. Inscrita debidamente en el Registro Mercantil, esta entidad tiene como objeto social la producción, creación, composición y distribución de obras artísticas y musicales. La sociedad actúa como el soporte legal indispensable para la gestión de derechos de imagen, la organización de giras y la administración de contratos con promotores y sellos discográficos, permitiendo separar la actividad creativa de las responsabilidades legales y fiscales derivadas de su explotación comercial.
Más allá de la industria musical, el patrimonio de la pareja se ha fortalecido mediante una estrategia de inversión en el sector inmobiliario de Madrid. Entre sus activos más destacados se encuentran la denominada «Casa Rosa», su residencia principal cercana a la Gran Vía, y la «Casa Azul», un inmueble ubicado en el mismo edificio destinado a actividades creativas y eventos. A estas propiedades se suman diversos pisos en la calle Caballero de Gracia y una residencia en Boadilla del Monte, adquirida anteriormente a la actriz Bibiana Fernández.
La proyección de negocio del matrimonio contempla actualmente la expansión hacia el sector turístico. Según han manifestado públicamente, existe un plan de adquisición de las viviendas y locales restantes en su edificio de residencia actual con el objetivo de unificar la propiedad y transformarla en un establecimiento hotelero o espacio de alojamiento turístico. Esta estrategia refleja una transición del uso residencial de sus activos hacia un modelo de negocio generador de rentas recurrentes.
Complementariamente a estas estructuras formales, la marca personal de ambos funciona como un activo intangible de alto valor. Su presencia constante en medios de comunicación, la participación en programas de telerrealidad y su labor como colaboradores en televisión generan flujos de ingresos independientes. En el caso de Mario Vaquerizo, su actividad se extiende también a la representación de artistas y a la gestión de su propia formación musical, Las Nancys Rubias, lo que refuerza la diversificación de sus fuentes de capital.
Este modelo de gestión, que combina la formalización societaria para la actividad artística con la inversión en bienes raíces, es una práctica habitual entre figuras de alto perfil en el sector cultural español. Permite una optimización de la carga impositiva, protege el patrimonio personal mediante la responsabilidad limitada y asegura la continuidad de los ingresos más allá de la vigencia de los contratos artísticos temporales.


