viernes, julio 17, 2026
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Parche de seda: innovadora terapia para reparar el ictus

Investigadores españoles desarrollan un parche de seda para la reparación del tejido cerebral tras un ictus

Un equipo multidisciplinar de científicos, liderado por la Universidad Politécnica de Madrid (UPM) en colaboración con la Universidad Complutense (UCM) y el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), ha diseñado una innovadora estrategia terapéutica para el tratamiento del ictus. Se trata de un parche fabricado con fibroína de seda que, implantado en el cerebro, facilita la liberación controlada de moléculas destinadas a activar los mecanismos naturales de autorreparación del tejido cerebral.

El estudio, cuyos resultados han sido publicados en la revista científica Regenerative Biomaterials, aborda una de las patologías con mayor impacto en la salud pública. El ictus representa la primera causa de mortalidad entre las mujeres en España y la segunda a nivel global. Actualmente, aunque existen tratamientos para la disolución de coágulos, estos presentan limitaciones temporales y de elegibilidad, y no existe todavía una terapia clínica estandarizada capaz de reparar las secuelas neurológicas permanentes.

El funcionamiento del dispositivo se basa en su colocación sobre la superficie del cerebro afectado. Una vez implantado, el parche libera de manera sostenida una molécula específica que tiene como función atraer y retener células madre en la zona de la lesión. Estas células son las encargadas de iniciar procesos de protección y restauración del tejido que, en condiciones normales, se ven obstaculizados por la fragilidad molecular y las barreras naturales del órgano cerebral.

La elección de la fibroína de seda como material base responde a su alta biocompatibilidad y a su notable resistencia ante la degradación enzimática. Estas propiedades técnicas lo convierten en un vehículo idóneo para la administración local de fármacos, evitando la dispersión sistémica y garantizando que la estimulación de los mecanismos de autoprotección se produzca de forma localizada en el área dañada.

Las pruebas preclínicas, realizadas en modelos animales de ictus experimental, han arrojado resultados prometedores. El uso del parche bioactivo no solo logró reducir el tamaño del infarto cerebral, sino que también propició una mejora significativa en la recuperación funcional de los sujetos. Los investigadores constataron la restauración de la actividad eléctrica del cerebro y una notable recuperación de la destreza sensoriomotora que había sido comprometida tras el accidente vascular.

Desde el consorcio de investigación señalan que esta tecnología posee un alto potencial no solo para el ictus, sino también para otras lesiones cerebrales agudas, incluyendo los traumatismos craneoencefálicos. El avance supone un paso relevante en el campo de los biomateriales y la medicina regenerativa, abriendo nuevas vías para mitigar la discapacidad y la mortalidad asociadas a las patologías neurovasculares.

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