Ramoncín analiza su trayectoria vital marcada por su origen en el Madrid obrero y su estructura familiar
El intérprete José Ramón Julio Martínez Márquez, conocido artísticamente como Ramoncín, ha expuesto los detalles fundamentales de su biografía personal, caracterizada por un nacimiento accidental en la vía pública y una crianza delegada en su familia extensa. El cantante, que vino al mundo en el interior de un taxi frente a la Puerta de Alcalá, desarrolló su infancia en el barrio de Delicias bajo la tutela de sus abuelos y su tía, tras la decisión de su progenitora de no ejercer el rol materno meses después del parto.
La etapa formativa del artista transcurrió en la calle Canarias, en un entorno de clase trabajadora durante las décadas de 1950 y 1960. Ramoncín ha descrito este periodo como una experiencia de «pobreza digna», donde la ausencia de su madre biológica fue suplida por su tía Engracia y su abuelo materno. Este último, a quien el cantante consideraba su figura paterna de referencia, fue responsable de inculcarle el interés por la cultura y la lectura, valores que el músico integraría posteriormente en su carrera profesional.
A diferencia de otros jóvenes de su generación, el futuro artista frecuentó las bibliotecas de barrio desde temprana edad, combinando su interés literario con la necesidad de incorporarse al mercado laboral de forma prematura. A los 13 años, comenzó a trabajar como botones y operario en talleres mecánicos, para más tarde emplearse en una tienda de discos. Este contacto temprano con la industria musical y la realidad social de la época fue determinante para la configuración de su identidad artística.
La irrupción de Ramoncín en la escena cultural española se produjo en 1978, coincidiendo con el periodo de la Transición. Al frente de la formación Ramoncín y W.C.?, el cantante canalizó sus vivencias en el Madrid periférico y su bagaje literario en una propuesta estética y lírica que desafiaba las convenciones de la época. Su estilo, marcado por la estética del cuero y letras de contenido social, le posicionó como una figura relevante de la renovación musical de finales de los años setenta.
En el ámbito privado, el artista ha manifestado que no percibió la marcha de su progenitora como un trauma, calificando la decisión de esta de dejarlo al cuidado de sus abuelos como un factor determinante para su desarrollo personal. Según el relato del cantante, su madre biológica había mantenido el embarazo en secreto ante su propia familia hasta el momento del parto, un evento que tuvo lugar de forma imprevista mientras se dirigían a un centro hospitalario.
Tras décadas de distanciamiento, Ramoncín restableció el contacto con su madre en la etapa adulta, manteniendo una relación de respeto mutuo. En los últimos años de vida de su progenitora, marcada por un diagnóstico de demencia, el artista realizó un seguimiento de su estado de salud hasta su fallecimiento, ocurrido en una residencia de Collado Villalba durante la crisis sanitaria provocada por el Covid-19.
La trayectoria de Ramoncín permanece vinculada a su identidad madrileña y a la reivindicación de los valores de la clase obrera en la que se formó. El artista continúa defendiendo el concepto de familia basado en el cuidado y la convivencia por encima de los vínculos estrictamente biológicos, una filosofía de vida heredada de su crianza en el castizo barrio de Delicias.


