La trayectoria histórica del servicio de inteligencia vasco y su vinculación institucional con el nacionalismo
El reciente fallecimiento del exlehendakari Carlos Garaikoetxea ha devuelto a la actualidad la historia del Servicio Vasco de Información (SVI), un organismo de inteligencia cuya trayectoria se extiende a lo largo de casi nueve décadas. Esta estructura, estrechamente vinculada desde su origen al Partido Nacionalista Vasco (PNV), ha desempeñado un papel determinante tanto en el exilio como en la configuración de las instituciones de seguridad en la etapa democrática.
Fundado en 1937 por José Antonio Aguirre, primer lehendakari y consejero de Defensa, el SVI nació en el contexto de la Guerra Civil para operar contra el bando franquista. Conocido internamente como el «Sector Servicios», el organismo se caracterizó por una dualidad operativa donde los intereses del Gobierno vasco y del PNV se confundían, dada la composición de sus cuadros directivos y su personal de confianza.
Tras la victoria de Francisco Franco, la red de inteligencia se trasladó a Francia, donde colaboró activamente con los servicios secretos de Estados Unidos, Gran Bretaña y Francia durante la Segunda Guerra Mundial. Durante las tres décadas siguientes, el servicio mantuvo una red de información activa en el interior de España, preservando una estructura que, según investigadores expertos, resultó fundamental para la transición política en el País Vasco.
Con la llegada de la democracia y la aprobación del Estatuto de Guernica, el «Sector Servicios» fue el encargado de diseñar y poner en marcha la Ertzaintza. Bajo la dirección de Luis María Retolaza, entonces consejero de Interior y figura clave del nacionalismo, la nueva policía autonómica se nutrió de los cuadros y la experiencia acumulada por el servicio de información histórico, manteniendo una vinculación directa con la dirección del partido.
No obstante, esta estructura se vio envuelta en controversias institucionales tras la ruptura política entre Carlos Garaikoetxea y Xabier Arzalluz. El enfrentamiento derivó en la salida de Garaikoetxea del PNV para fundar Eusko Alkartasuna (EA), momento en el que se denunciaron prácticas de espionaje y escuchas telefónicas sin autorización judicial contra el expresidente y sus colaboradores cercanos.
La investigación judicial de estos hechos culminó con la condena de Joseba Goicoechea, sargento de la unidad de información de la Ertzaintza, a seis años de inhabilitación por las escuchas ilegales. Goicoechea, cuya vinculación con el «Sector Servicios» era reconocida, fue posteriormente asesinado por la organización terrorista ETA en 1993, mientras que los responsables políticos de la época quedaron exentos de cargos directos en la operación de espionaje.
El legado del Servicio Vasco de Información representa uno de los capítulos más complejos de la historia política española, evidenciando una capacidad de organización e inteligencia singular en el mapa de los partidos políticos nacionales y su influencia en la arquitectura de seguridad del Estado autonómico.


