Tres secretarias de Estado presentan su dimisión y aumentan la presión sobre el liderazgo de Keir Starmer
La estabilidad del Gobierno británico se ha visto comprometida este martes tras la dimisión de tres secretarias de Estado del Partido Laborista. Miatta Fahnbulleh, Alex Davies-Jones y Jess Phillips han abandonado sus cargos en el Ejecutivo liderado por Keir Starmer, instando al primer ministro a establecer un calendario para una transición ordenada tras los resultados adversos obtenidos en las recientes elecciones locales.
Miatta Fahnbulleh, hasta ahora titular de la Secretaría de Estado de Descentralización, Fe y Comunidades, ha remitido una carta de renuncia en la que sostiene que la administración no ha actuado con la «visión, rapidez y ambición» necesarias. Fahnbulleh, que anteriormente ocupó la cartera de Consumidores de Energía, ha señalado que el mensaje de la ciudadanía en los comicios ha sido claro respecto a la pérdida de confianza y credibilidad del primer ministro, urgiéndole a dar un paso a un lado por el bien del país.
Por su parte, Alex Davies-Jones, quien desempeñaba la función de secretaria para las Víctimas y la Violencia contra las Mujeres y las Niñas, ha calificado de «catastróficas» las derrotas electorales sufridas tanto en el conjunto del Reino Unido como en el Senedd Cymru (Parlamento de Gales). En su misiva, Davies-Jones ha instado a Starmer a tomar medidas «audaces y radicales», subrayando que, a pesar de la integridad personal del mandatario, es necesario un cambio de rumbo institucional.
La tercera dimisión ha sido protagonizada por Jess Phillips, responsable hasta la fecha de la Protección y la Lucha contra la Violencia hacia las Mujeres y las Niñas. Phillips ha expresado su descontento con la gestión de Starmer, acusándole de actuar únicamente bajo presión externa. La exsecretaria ha citado específicamente el retraso en la legislación para limitar la difusión de imágenes explícitas por parte de menores, sugiriendo que el Gobierno ha priorizado los intereses de las empresas tecnológicas sobre la seguridad infantil.
Esta crisis gubernamental se enmarca en un contexto de declive electoral para el laborismo frente al avance de la formación Reform, liderada por Nigel Farage. El primer ministro Starmer, no obstante, ha rechazado las peticiones de dimisión, argumentando que su salida inmediata profundizaría el «caos» político en el que se encuentra la nación y reiterando su compromiso con la estabilidad institucional del Reino Unido.


