La industria del entretenimiento y los sectores de salud pública han encendido las alarmas ante el reciente retorno de los cánones estéticos basados en la delgadez extrema, una tendencia que predominó en las décadas de los noventa y dos mil. Este fenómeno, impulsado actualmente por el acceso a fármacos agonistas del receptor GLP-1 destinados originalmente al tratamiento de la diabetes, ha generado una respuesta crítica por parte de figuras públicas y expertos médicos, quienes promueven el entrenamiento de fuerza como una alternativa centrada en la longevidad y el bienestar funcional.
El uso de medicamentos como Ozempic o Wegovy con fines puramente estéticos ha facilitado pérdidas de peso rápidas entre celebridades, pero a un costo clínico considerable. Especialistas advierten que el empleo de estos fármacos sin justificación médica puede derivar en efectos secundarios graves, tales como malnutrición, disrupción hormonal, pérdida de masa muscular y una disminución acelerada de la densidad ósea, factores que comprometen la salud a largo plazo.
Ante esta coyuntura, diversas personalidades han comenzado a utilizar su plataforma para contrarrestar el mensaje de fragilidad física. La actriz estadounidense Hilary Duff, durante la gala TIME100, manifestó su rechazo a la presión por «desaparecer» estéticamente. Duff defendió el lema «más fuerte, no más pequeña», argumentando que la búsqueda de la extrema delgadez resulta antinatural para el cuerpo femenino, especialmente al atravesar cambios hormonales y la maternidad. La intérprete enfatizó que el entrenamiento de fuerza es una herramienta esencial para la seguridad personal y la capacidad funcional.
Desde la perspectiva científica, el entrenamiento con pesas se posiciona como una intervención clave para la salud preventiva. Según datos de Harvard Health y la BBC, el fortalecimiento muscular es fundamental para combatir la sarcopenia y la osteoporosis, condiciones que aumentan el riesgo de fracturas y dependencia durante el envejecimiento. Además, el músculo, al ser un tejido metabólicamente activo, favorece el control del azúcar en sangre y acelera el metabolismo basal, incluso en periodos de reposo.
En el contexto español, la actriz Nicole Wallace se ha sumado a la denuncia de lo que califica como una «epidemia» de delgadez normalizada. En declaraciones recientes, Wallace señaló que la tendencia hacia la «talla cero» tiene una dimensión política que busca proyectar una imagen de fragilidad en la mujer. La actriz defendió la visibilidad de los cuerpos fuertes en las alfombras rojas, rechazando el «gaslighting» social que tilda de no normativos a cuerpos que simplemente poseen desarrollo muscular saludable.
La preocupación de los organismos de salud se fundamenta en la peligrosidad de estos estándares. Instituciones como Beat Eating Disorders recuerdan que la anorexia sigue siendo el trastorno psiquiátrico con la mayor tasa de mortalidad. No obstante, el auge de comunidades digitales bajo etiquetas como #womenwholift, que ya acumula millones de publicaciones, sugiere un cambio de paradigma hacia una cultura del bienestar que prioriza la fuerza y la salud sobre la estética de la escualidez.


