La titular del Juzgado de Instrucción de Martorell (Barcelona) que investiga a Jonathan Andic por su presunta implicación en la muerte de su padre, el fundador de Mango, Isak Andic, ha detectado una serie de «incongruencias» y contradicciones en el relato de los hechos. Según el último auto judicial, basado en informes de los Mossos d’Esquadra, el investigado tardó más de cuatro minutos en realizar la primera llamada tras el suceso, contactando con la pareja de su progenitor antes que con los servicios de emergencias.
El informe de la Unidad Central de Informática Forense sitúa la caída de Isak Andic a las 12:28 horas del mediodía del pasado 14 de diciembre de 2024, durante una excursión en Collbató. El análisis del dispositivo móvil del investigado revela que la primera comunicación se produjo a las 12:32:34 horas hacia Estefanía Knuth, pareja del empresario. No fue hasta las 12:36 horas, ocho minutos después del incidente, cuando Jonathan Andic contactó con el servicio de emergencias 112 para solicitar auxilio por el despeñamiento de su padre desde una altura de 100 metros.
La magistrada instructora subraya en su resolución que Jonathan Andic ofreció versiones presuntamente modificadas de lo ocurrido. Mientras que en sus declaraciones iniciales sostuvo que era habitual que ambos salieran a caminar por la montaña, el personal de servicio del fallecido desmintió este extremo ante la policía. El rastreo de las comunicaciones entre padre e hijo en la última década confirma que la ruta en la que se produjo el fallecimiento fue la única excursión propuesta por el hijo en diez años.
Asimismo, la investigación técnica contradice la supuesta familiaridad del investigado con la zona de Collbató. Jonathan Andic afirmó haber visitado el lugar en cuatro ocasiones previas por recomendación de amigos; sin embargo, los lectores de matrículas instalados en los accesos al municipio solo detectaron su vehículo en tres ocasiones, coincidiendo con la preparación y ejecución de la salida fatal.
En cuanto a las causas físicas del deceso, la jueza descarta inicialmente la hipótesis de una caída accidental fortuita. El auto señala que el cuerpo de Isak Andic presenta lesiones compatibles con un resbalón y no con un tropiezo o una caída frontal. Los testimonios recabados por los Mossos describen al fundador de Mango como una persona «muy prudente» y con un estado de salud óptimo, factores que dificultan la tesis de un accidente involuntario en un punto de especial peligrosidad.
Finalmente, la magistrada ha ordenado ampliar la investigación para determinar la posible influencia de terceras personas en los hechos. En particular, se ha puesto el foco en Judit L., psicóloga de Jonathan Andic, quien presuntamente habría mediado en las gestiones para que el empresario legara una herencia en vida a su hijo. El juzgado ha instado a los Mossos a analizar los mensajes y conversaciones entre el investigado y la facultativa para esclarecer si existió premeditación o participación indirecta en el suceso.


