León XIV apela a la defensa de la vida y a la renovación moral en su visita histórica al Congreso de los Diputados
El Papa León XIV se ha convertido este lunes en el primer Pontífice en intervenir ante las Cortes Generales en una sesión extraordinaria celebrada en el Congreso de los Diputados. Ante una audiencia de más de 700 personas, compuesta por diputados, senadores y las principales autoridades civiles y militares del Estado, el Santo Padre ha pronunciado un discurso centrado en la dignidad humana, el derecho a la vida, la gestión migratoria y la responsabilidad ética de la clase política en el ejercicio de la soberanía popular.
Durante su alocución en el hemiciclo, el Pontífice ha abordado la labor legislativa desde una perspectiva ética, vinculando la justicia de una comunidad al reconocimiento de la vida como valor fundamental. En este sentido, ha señalado que la protección del ser humano debe abarcar todas sus etapas, desde la concepción hasta el ocaso natural, calificando esta premisa no como un interés confesional, sino como una «meta de civilización». Según ha expuesto, la grandeza de una nación se mide por su capacidad de proteger a los ciudadanos más vulnerables y frágiles.
En materia educativa, León XIV ha subrayado el papel decisivo de las instituciones para las nuevas generaciones, reivindicando el derecho «primario e inalienable» de las familias a elegir el modelo de formación para sus hijos. El Papa ha defendido que esta colaboración entre el Estado y las instituciones educativas debe ser coherente con las convicciones morales, culturales y religiosas de los padres, situando este punto como un eje vertebrador de la libertad social.
Respecto al fenómeno migratorio, el discurso ha instado a las autoridades a ofrecer una respuesta que trascienda la gestión técnica de los flujos. El Pontífice ha propuesto una doble exigencia de justicia social: la creación de vías seguras y legales de integración y, paralelamente, la promoción del derecho a no tener que emigrar. Para ello, ha instado a trabajar en las causas de origen, como la falta de paz, la inseguridad, las desigualdades económicas y las crisis climáticas que obligan a miles de personas a abandonar sus hogares.
En el tramo final de su intervención, el Santo Padre ha dirigido un mensaje directo a los representantes públicos sobre el uso de la palabra y el debate político. Ha hecho un llamamiento a «desarmar el lenguaje» para evitar la deformación de la realidad y facilitar el encuentro entre diferentes sensibilidades. Según ha afirmado, la gestión pública requiere, además de reformas legales y soluciones técnicas, una «renovación moral» que sitúe a las personas de «carne y hueso» en el centro de cada decisión.
Esta visita histórica concluye con una invitación a España a liderar este camino de profundización ética en la vida pública. El acto ha finalizado con el saludo del Pontífice a los representantes de los distintos grupos parlamentarios y órganos constitucionales, consolidando un hito institucional en las relaciones entre la Santa Sede y el Estado español en el marco de la sede de la soberanía nacional.


