martes, julio 28, 2026
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IA halla un agujero negro huérfano que devora una estrella

Científicos identifican un evento de disrupción por mareas en los límites de una galaxia lejana

El Observatorio Neil Gehrels Swift de la NASA y la Instalación de Transitorios Zwicky (ZTF) han registrado, por primera vez, un agujero negro supermasivo consumiendo una estrella en la periferia de una galaxia, a unos 30.000 años luz de su núcleo. El hallazgo, publicado en la revista especializada The Astrophysical Journal Letters, representa un hito en la astrofísica al localizar este tipo de fenómenos fuera del centro galáctico, donde habitualmente se concentran estos objetos de gran masa.

El fenómeno, denominado técnicamente como evento de disrupción por mareas (TDE), fue detectado inicialmente en noviembre de 2025 en un sistema estelar situado a 750 millones de años luz de la Tierra. Según los datos técnicos recopilados, el agujero negro implicado posee una masa un millón de veces superior a la del Sol. Durante la desintegración del astro por fuerzas gravitatorias, se generó una llamarada ultrabrillante que irradió una intensidad equivalente a 10.000 millones de soles, llegando a eclipsar la luminosidad de su galaxia anfitriona.

Robert Stein, investigador de la Universidad de Maryland y autor principal del estudio, señaló que este descubrimiento permite validar una nueva técnica de observación apoyada en algoritmos de inteligencia artificial. «Buscábamos estos sucesos como un método para hallar agujeros negros supermasivos que, de otra forma, serían invisibles a la vista», explicó Stein. El investigador añadió que la confirmación de este caso permite replicar el modelo para localizar otros ejemplares similares en zonas remotas del universo.

La detección fue posible gracias al uso de un algoritmo de inteligencia artificial de la ZTF que identificó el destello periférico. Posteriormente, la naturaleza del evento fue confirmada por el Telescopio de Investigación Astrofísica del Sur, en Chile, mediante el análisis del espectro lumínico. Por su parte, el satélite Swift de la NASA midió la temperatura del fenómeno, registrando unos 30.000 grados centígrados en longitudes de onda no detectables desde la superficie terrestre.

Respecto a la ubicación inusual de esta singularidad, el equipo de investigación plantea dos hipótesis sobre su origen. La primera sugiere una fusión previa entre tres o más galaxias, donde las interacciones gravitatorias habrían expulsado al agujero negro hacia la periferia. La segunda posibilidad apunta a que el objeto pertenece a una galaxia enana que está siendo absorbida por el sistema principal, manteniendo su propio agujero negro supermasivo durante el proceso de colisión.

Históricamente, los astrónomos han detectado unos 30 eventos de disrupción por mareas al año, casi siempre en los núcleos galácticos. Este hallazgo abre una nueva línea de investigación para comprender la distribución de los agujeros negros «huérfanos» y su papel en la evolución de las galaxias masivas, así como la frecuencia con la que estos gigantes invisibles habitan en los márgenes de los sistemas estelares.

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