Sánchez reivindica su gestión ante las élites mientras Bildu advierte del riesgo de parálisis de la legislatura
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, defendió este miércoles en la sesión de control en el Congreso de los Diputados la labor de su Ejecutivo, al que calificó de «incómodo» para las «élites» y los «gobiernos poderosos». Estas declaraciones se produjeron en el marco de un intercambio con la portavoz de EH Bildu, Mertxe Aizpurua, quien urgió al jefe del Ejecutivo a dotar de un «propósito» claro a la legislatura para evitar que la situación de incertidumbre y los casos de corrupción deriven en un bloqueo institucional permanente.
Durante su intervención, Aizpurua diagnosticó que el Gobierno atraviesa un «momento difícil» condicionado por las recientes informaciones sobre presuntas irregularidades en el seno del PSOE. La portavoz abertzale exigió a Sánchez «aclararlo todo» y depurar responsabilidades, al tiempo que advirtió de que la mera resistencia no será suficiente para concluir el mandato. Según la diputada vasca, el Ejecutivo tiene la responsabilidad de retomar la «agenda social y plurinacional» como única vía para evitar el avance de lo que denominó el «bloque reaccionario».
Aizpurua también se refirió a una supuesta estrategia coordinada para desestabilizar la legislatura, señalando directamente a sectores de la judicatura y de las fuerzas de seguridad del Estado. La portavoz denunció la fabricación de «informes y sumarios para operaciones políticas» con el objetivo de cerrar la ventana de oportunidad de un ciclo plurinacional. Pese a estas críticas, reiteró que EH Bildu no favorecerá en ningún caso el acceso del Partido Popular y Vox al Gobierno de España.
En su turno de respuesta, el presidente Sánchez insistió en que su partido ha actuado de forma «contundente» frente a la corrupción. El jefe del Ejecutivo centró su discurso en los hitos legislativos de su gabinete, citando la reforma laboral, la subida del Salario Mínimo Interprofesional (SMI), la ley de amnistía y la postura de España ante el conflicto en Gaza. Sánchez argumentó que estas políticas son las que «molestan» a determinados poderes económicos y sociales, cuyos intereses, según afirmó, están representados por la oposición en la cámara.
Asimismo, el presidente lanzó una advertencia al Partido Popular y a Vox, señalando que el acceso al Gobierno solo es posible «con los votos de la gente y no con los atajos que están intentando encontrar». Sánchez concluyó asegurando que su gabinete responderá con la misma firmeza tanto a la corrupción como a lo que calificó de «infundios e insidias» propagados contra su administración.
El debate finalizó con una última insistencia de la portavoz de EH Bildu sobre la necesidad de profundizar en la transformación social para salir de la parálisis actual. Tras el turno de réplica de Aizpurua, el presidente del Gobierno declinó hacer uso de su tiempo restante, cerrando así un intercambio que evidencia la presión de los socios de investidura por acelerar la agenda legislativa en un contexto de alta crispación política.


